PLAN DE AYUDAS E INCENTIVOS A LA MOVILIDAD ELÉCTRICA EN ANDORRA

Andorra tiene plan y España lo (des)espera

Andorra tiene un plan para incentivar la venta de vehículos eléctricos y en España estamos esperando que pase algo. El teatro del absurdo en “Esperando a Godot” de S. Beckett en estado puro: tedio, desesperanza, autoengaño y espera a que algo ocurra.

Andorra tiene plan y España lo (des)espera.
Andorra tiene plan y España lo (des)espera.

Lo decíamos en 2015: Andorra quiere situarse al frente de la movilidad eléctrica y así sigue su camino con un plan que tiene como objetivos incentivar con ayudas económicas directas la implantación de puntos de carga y favoreciendo la gratuidad de aparcamientos públicos.

Para ganar una batalla, una carrera, unas oposiciones o (incluso) para hacer posible una movilidad eléctrica alternativa más sostenible, hay que tener un plan, un proyecto, una voluntad.

Y que nos sorprenda una noticia como la que dice que Andorra ha puesto en marcha un plan de ayudas a la movilidad eléctrica por parte del Gobierno con descuentos de hasta 10.000 euros para la compra de coches eléctricos y subvención del 50% de los puntos de recarga en domicilio, es porque hay un gobierno con un plan detrás, con dinero y prioridades para ejecutarlo.

Si además, el plan incluye medidas como poder aparcar gratis en zona verde y azul, poder utilizar el carril bus y dispones de una gran red pública de recarga que te cubre gratis las dos primeras horas de recarga y luego a 1,25 céntimos cada cuarto de hora, es que la estrategia es para enamorar.

Si con todo ello, el gobierno de Andorra consigue una mejor calidad de vida para sus ciudadanos, con la mejora de la calidad del aire que respiran, disminuyen el odioso ruido ambiental en sus calles y les ayudan a disminuir la factura de gastos de consumo por kilómetro de estos vehículos eléctricos, mejor que mejor.

Si también a la vez apuestan por promocionar las energías renovables, con la consiguiente disminución del consumo de combustibles fósiles y además amplían su soberanía energética, muy requetebién.

Al ya clásico lema: Sí se puede, tendríamos que aplicarle el:  Si se quiere; y es que en temas de movilidad eléctrica al gobierno, le cuesta, le cuesta…

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