MOVILIDAD ELÉCTRICA

Anotaciones sobre las características del coche eléctrico

Los primeros coches eléctricos en salir fueron compactos y utilitarios de firmas famosas como: Mitsubishi, Renault, Nissan, Chevrolet, Peugeot, Citroen y Opel.

Anotaciones sobre las características del coche eléctrico.
Anotaciones sobre las características del coche eléctrico.

Los coches eléctricos son ya desde hace algún tiempo una verdadera realidad. Si bien es cierto que todavía no existen un gran número de modelos, las estrategias de la mayoría de las marcas apuntan a un desembarco progresivo para finales de esta década (en 2017 ya están anunciando una importante variedad de modelos) que cambiará radicalmente el panorama automovilístico. 

Los primeros en salir fueron compactos y utilitarios de firmas famosas como: Mitsubishi, Renault, Nissan, Chevrolet, Peugeot, Citroen y Opel. Ahora el enfoque de las marcas va de cara a modelos con una implementación tecnológica que ya no tiene mucho que ver con lo que fueron en sus orígenes: son más eléctricos, más autónomos y más conectados.

No obstante, esto cambiará paulatinamente, y estamos convencidos de que según las cifras de las previsiones que se barajan, el cambio hacia una movilidad eléctrica está abocada a un éxito seguro y necesario: por ser más económico en el consumo, en el mantenimiento, por poder circular en zonas de la ciudad restringidas a los que no contaminan, y sobre todo, por no emitir gases contaminantes a la atmósfera y mantener la atmósfera limpia.

En nuestro país, las ventas de coches eléctricos también han de lidiar con dificultades añadidas para su expansión: los años de la crisis económica, la irregularidad en las ayudas del Plan MOVEA, la necesidad de unas infraestructuras de recarga suficientes, el miedo a la baja autonomía de las baterías o incluso a no encontrar un taller que “entienda” lo suficiente de este tipo de vehículos.

Pero en relación a este último caso, los talleres empiezan a tomar conciencia de las características tecnológicas de los sistemas, y para desarrollar cualquier trabajo en los mismos, se siguen todos los protocolos de seguridad y de manipulación de cara a su intervención. Todo ello no impide que el nuevo parque de vehículos eléctricos, para el mantenimiento y reparación de los mismos, sea ya una realidad que algunos talleres estén preparados, como por ejemplo Castrol Carama y sus talleres certificados.

Como pasa con casi cualquier nueva tecnología, los consumidores al inicio tienden a ser reticentes, por carecer de voluntad para plantear cambiar sus hábitos y costumbres tradicionales, o simplemente por mero desconocimiento y miedo a pensar que lo que venga puede ser peor.

Muchos de ellos quedarían perplejos al conocer que estos coches que funcionan con electricidad de alta tensión y electrónica de potencia, pero también siguen incorporando sistemas de freno, suspensión, tren de rodadura, aire acondicionado, etc., son tan o más seguros (riesgo mínimo de electrocución) que los coches tradicionales que circulan por nuestras calles movidos por combustión (gasolina o diesel).

Su conducción es de lo más sencilla. Se maneja como un coche automático, ya que no existen embrague ni cambio de marchas. El conductor únicamente tiene que dedicarse a seguir su ruta, acelerando y frenando, y con un motor siempre dispuesto que se caracteriza por reaccionar de manera instantánea al acelerador, sin demoras.

Sus baterías se sitúan habitualmente debajo del suelo del habitáculo, ya que son un elemento con masas considerables. Por eso, su centro de gravedad está más bajo que en un coche de los utilizados toda la vida. No supone en absoluto un hándicap, ya que repercute en una mayor estabilidad (movimiento más equilibrado al circular) que podrá detectarse al conducir.

Por último, sus sistemas electrónicos de seguridad son los mismos que en cualquier otro de sus parientes a combustible. Aunque la finalidad de los nuevos modelos que van a aparecer en el mercado, es la de llegar a ser más seguros (cero accidentes, dicen sus fabricantes), gracias a los sistemas autónomos que permitirán detectar lo que al conductor se le resista.

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