COMISIÓN EUROPEA

Bruselas teme el veto a los vehículos diésel en las ciudades

Bruselas cree que llegado el caso debería ser una medida de último recurso y tomada de manera coordinada y gradual en el conjunto de los Estados miembros para evitar el colapso del mercado de diésel.

Bruselas teme que vetar los diésel en ciudad penalice al usuario y al desarrollo de motores limpios.
Bruselas teme que vetar los diésel en ciudad penalice al usuario y al desarrollo de motores limpios.

La Comisión Europea ha pedido a los gobiernos europeos prudencia a la hora de promover la prohibición de circular en ciudad a vehículos con motor diésel, como medida preventiva tras el escándalo del fraude de emisiones, por temor a que una medida de este tipo penalice a los consumidores y a los fabricantes que desarrollan motores más limpios.

Bruselas cree que llegado el caso debería ser una medida de último recurso y tomada de manera coordinada y gradual en el conjunto de los Estados miembros para evitar el "colapso" del mercado de diésel, según una carta de la comisaria de Mercado Interior e Industria, Elzbieta Bienkowska, enviada a los ministros de Transporte de la Unión Europea (UE).

"Si bien estoy convencida de que debemos avanzar rápidamente hacia las 'cero emisiones' de los vehículos en Europa, los legisladores y la industria no pueden tener interés en un colapso rápido del mercado del diésel como consecuencia de prohibiciones locales", explica la comisaria en la carta que han recibido los Veintiocho.

Uno de los primeros efectos de una medida tal sería que la industria se vería privada de los fondos necesarios para invertir en vehículos eléctricos.

A juicio de la comisaria, uno de los primeros efectos de una medida tal sería que la industria se vería "privada de los fondos necesarios para invertir" en vehículos con 'cero emisiones'.

Por ello, aboga porque se recurra a las restricciones de circulación sólo si es "inevitable" y que, llegado el caso, se lleven a cabo siguiendo criterios similares en el conjunto del Mercado Único.

Lo que sí contempla la comisaria es que se prohíba la circulación "tan pronto como sea posible" de los vehículos que no cumplan con los límites de emisiones contaminantes, porque hayan sido trucados por los fabricantes en el proceso de producción.

También insta a los Estados miembros a continuar el "diálogo" con la industria del automóvil para seguir avanzando en la investigación para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en las urbes europeas.

Preguntado por este asunto en rueda de prensa, un portavoz comunitario ha explicado que Bruselas cree que las restricciones que se impongan en la circulación de las ciudades deben de estar "primero y sobre todo" basadas en las emisiones contaminantes y "no en el tipo de carburante" del vehículo.

En cualquier caso, ha añadido el portavoz, el Ejecutivo comunitario aplaude los esfuerzos de los Estados miembros para "proteger la salud" de los ciudadanos y mejorar la calidad del aire.

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