COMO PARTE DE SU ESTRATEGIA

Reino Unido destinará 275 millones para la producción y desarrollo de baterías

Los fabricantes de automóviles están compitiendo para construir vehículos más ecológicos y mejorar los tiempos de recarga, pero Reino Unido carece de suficiente capacidad de fabricación, una situación que desde el gobierno quieren revertir.

La primera ministra británica, Theresa May.
La primera ministra británica, Theresa May.

Reino Unido ha depositado 246 millones de libras (275 millones de euros) en un fondo con el objetivo de impulsar la producción y el desarrollo de baterías, un elemento clave para el crecimiento de los sectores automotrices y de la energía.

El plan permite a los empresarios y académicos solicitar fondos gubernamentales para trabajar con nuevos sistemas de baterías y forma parte de la estrategia británica que Theresa May, la primera ministra británica, dio a conocer en enero. Con él se pretenden fomentar las industrias clave del país y así proteger a la economía británica después del Brexit.

Los fabricantes de automóviles están compitiendo para construir vehículos más ecológicos y mejorar los tiempos de recarga, pero Reino Unido carece de suficiente capacidad de fabricación, una situación que desde el gobierno quieren revertir.

Un primera parte del plan comprende 45 millones de libras para la creación de una “Battery Institute” (Institución de la Batería) de cara a la investigación, y también con el propósito de mejorar la asequibilidad de la tecnología (que necesita reforzar la carga y el tiempo de uso), reducir el tamaño de almacenamiento y aumentar la capacidad de las baterías.

El ministro de Comercio, Greg Clark, también pretende establecer una “Planta Nacional de Fabricación y Desarrollo de Baterías” que apoye la construcción de baterías para el sector automotriz.

“Unir la investigación, el desarrollo y la fabricación de tecnologías de almacenamiento de la energía, y concretamente el almacenamiento de baterías, es una gran oportunidad tanto para el sector de la energía como para el de los automóviles”, dijo Clark durante un discurso en Brimingham.

Clark también señaló que el gobierno podría ahorrarse 40.000 millones de libras con vistas a 2050 gracias a una serie de medidas para administrar mejor el uso de la energía, incluyendo el permitir a los usuarios controlar los dispositivos desde sus propios smartphones.

Pero las empresas se muestran más cautelosas con respecto a futuras inversiones en Reino Unido debido al Brexit, y muchas han instado al gobierno a empujar a la Unión Europea para que acepte un acuerdo transitorio que pueda ayudarles a tomar decisiones a la hora de invertir.

A este respecto, Clark declaró: “Durante el otoño… y al tiempo que las negociaciones avanzan, esperemos que para bien, entonces será el momento de hablar más de este asunto”.

Ya en mayo, representantes políticos, académicos y de negocios de Coventry trazaron planes para recibir parte de los fondos para su “National Battery Prototyping Centre”, una instalación que se centraría en la investigación y el desarrollo y en donde se llevarían a cabo diversos test.

Nissan ya fabrica su Leaf en una planta al norte de Inglaterra, pero el mayor fabricante del país, Jaguar Land Rover, está construyendo su primer modelo de bajas emisiones en Austria.

El Director Ejecutivo de Jaguar ya dijo el año pasado a Reuters que una serie de factores debían ser puestos en marcha antes de que su compañía comenzara a producir vehículos eléctricos en Gran Bretaña, incluyendo pruebas piloto y el apoyo de la ciencia.

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