NUEVO CAMINO HACIA LA MOVILIDAD SOSTENIBLE

Bicicleta Linde H2: la fuerza del hidrógeno

El Grupo Linde ha decidido aplicar las ventajas del uso de la energía del hidrógeno en la bicicleta H2, dotándola de una pila de combustible que tendrá una gran autonomía usando tan solo unos gramos de dicho gas.

Bicicleta Linde H2: la fuerza del hidrógeno.
Bicicleta Linde H2: la fuerza del hidrógeno.

La grupo alemán Linde, líder en infraestructuras de hidrógeno, está explorando nuevas posibilidades de cero emisiones para lograr una movilidad sostenible. El resultado ha sido comprobar que los beneficios de las unidades de hidrógeno no se limitan a los coches o a las motocicletas, sino que son muy interesantes en el vehículo de moda, la bicicleta eléctrica.

Queremos contribuir a la comercialización generalizada de hidrógeno como una tecnología limpia.

Wolfgang Büchele, CEO del Grupo Linde.

El Grupo Linde, empeñado en promover su compromiso con la energía limpia, ha decidido aplicar las ventajas del uso de la energía del hidrógeno en la bicicleta H2, dotándola de una pila de combustible que tendrá una gran autonomía usando tan solo unos gramos de dicho gas. 

Para conseguir esto, lo que han hecho sus ingenieros, ha sido sustituir la batería eléctrica de la e-bike por una pila de combustible compacta de tipo PEMFC (membrana de intercambio protónico), han instalado un depósito que almacena el hidrógeno, que alimenta a una célula de combustible. 

Funcionamiento


Bicicleta Linde H2: la fuerza del hidrógeno

Su autonomía nos permitirá rodar durante unos 100 kilómetros a una velocidad máxima de 25 km/h con tan solo el uso de 34 gramos de hidrógeno.

El hidrógeno entra en contacto con un ánodo, donde un catalizado de paladio o platino hace que se separe en forma de protones y electrones. Los protones pasan a través del electrolito hacia el cátodo, mientras que los electrones pasan hacia el cátodo a través de un circuito alternativo convirtiéndose en la energía eléctrica que moverá el motor. En el cátodo, el oxígeno, en contacto con el aire, se combina con los protones y los electrones para formar moléculas de agua y generar calor, que se expulsará mediante un ventilador.

Se puede activar un conmutador de la pila de combustible cuando se necesite ayuda para pedalear; esta activación dotará a la bicicleta de la energía adicional de 35V que nos facilitará el rodar con comodidad o el subir cuestas sin esfuerzo. Su autonomía nos permitirá rodar durante unos 100 kilómetros a una velocidad máxima de 25 km/h con tan solo el uso de 34 gramos de hidrógeno, que podremos rellenar en los puntos de recarga en unos pocos minutos. De todas formas, aunque agotemos la carga de hidrógeno, siempre podremos seguir pedaleando sin el accionamiento auxiliar.

¿Por qué el hidrógeno? 

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Las bicicletas eléctricas están alimentadas por baterías que contienen ácidos como el plomo o ion-litio, las cuales necesitan un tiempo de recarga y una autonomía muchas veces insuficiente. El hidrógeno parte como combustible limpio, presente en la naturaleza en una proporción mayor a los combustibles fósiles y la liberación del vapor de agua se convierte dentro de la pila de combustible, generado por la electrólisis. Todo esto contribuye a mejorar el medio ambiente. Además, no olvidemos el tiempo que ahorraremos cargando el hidrógenos durante unos minutos, frente a las horas necesarias para recargar la batería.

En la búsqueda de alternativas de movilidad más sostenibles, Pedelecs o las e-bikes son vistos como una opción cada vez más atractiva para la movilidad urbana. Evitan la molestia de la congestión del tráfico, permitiendo que los ciclistas cubran distancias más largas y duras con facilidad. Sólo en la UE, las ventas han aumentado más de diez veces en los últimos nueve años. 

Todo esto hace que el hidrógeno sea perfecto como fuente de energía para el avance hacia los modelos de movilidad más baja en carbono, es decir, conseguir cero emisiones.
 

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