INFORME GLOBAL SOBRE AUTOMOCIÓN 2017 ELABORADO POR KPMG

La revolución del vehículo eléctrico: sí, pero ¿de batería o de pila de combustible de hidrógeno?

El nuevo Informe Global sobre Automoción 2017 elaborado por KPMG nos presenta las tendencias en el sector del automóvil desde la perspectiva de los directivos y usuarios.

La revolución del vehículo eléctrico: sí, pero ¿de batería o de pila de combustible de hidrógeno?
La revolución del vehículo eléctrico: sí, pero ¿de batería o de pila de combustible de hidrógeno?

El 62% de los directivos cree que los vehículos eléctricos de batería no triunfarán por el reto que supone construir una infraestructura de recarga y por el tiempo que lleva cargar las baterías (25-45 minutos).

El 78% considera que el verdadero avance en coches eléctricos provendrá de las pilas de combustibles de hidrógeno (Fuel Cell Electric Vehicle o FCEV) porque se cargan rápidamente en una gasolinera tradicional.

En todo caso, los representantes del sector encuestados también admiten la falta de madurez de esta nueva tecnología y que aún es necesario resolver algunos desafíos, como la refrigeración del hidrógeno o su almacenamiento seguro en el vehículo.

En cualquier caso, más de la mitad de los directivos (53%) cree que el diésel será la primera tecnología de propulsión en desaparecer de las cadenas de fabricación.

Tres tendencias simultáneas hasta 2025: evolución, revolución y disrupción

El sector de la automoción tiene que manejar al mismo tiempo tres tipos de tendencias de aquí al 2025. Por un lado, continuar con la evolución del mercado actual (racionalización de la producción, crecimiento en los países emergentes, comercialización de vehículos híbridos, etc.), pero por otro, afrontar la revolución y la disrupción que suponen muchos de los avances que están surgiendo en el ámbito de la movilidad.

La revolución viene de la mano de los coches eléctricos, pero la disrupción, aunque en parte ya está llegando a través de los coches compartidos, se producirá principalmente como consecuencia de los coches sin conductor; la conectividad y la digitalización de los vehículos; y la creación de valor, y por tanto ingresos, procedente del big data.

Francisco Roger, socio de KPMG responsable del sector Automoción, señala que “estas tres tendencias simultáneas suponen un dilema para los directivos a la hora de decidir en qué deben invertir sus compañías y un reto para prever hacia dónde y a qué velocidad se moverán las sensibilidades y comportamientos de los consumidores y los reguladores”.

La disrupción: el coche digitalizado y los datos que genera cambian los actores del sector y las reglas del juego.

Lo que cambiará las reglas del juego y será verdaderamente disruptivo será el ecosistema digital del vehículo y de ahí provendrán las nuevas fuentes de ingresos. El 85% de los directivos del sector considera que en el futuro el ecosistema digital generará más ingresos que la venta del coche en sí mismo. De hecho, un 76% está de acuerdo con que un vehículo digitalizado y conectado generará más ingresos que 10 vehículos no conectados.

Y este ecosistema digital trae consigo el alto interés de nuevos jugadores por el sector de la automoción. El 82% de los directivos piensa que una compañía de Silicon Valley lanzará un coche en los próximos 4 años. Pero también es cierto que un 78% cree que un coche de Silicon Valley se ensamblará en una cadena de montaje de una de las empresas tradicionales del sector.

La pregunta clave, según Roger, es “si las empresas del mundo TIC querrán o no ofrecer un paquete completo al consumidor, es decir, el coche, el ecosistema digital, el interfaz de usuario, las soluciones de movilidad, etc., y esto abre la cuestión de si los nuevos jugadores cooperarán o competirán con los tradicionales”. Los directivos del sector no se ponen de acuerdo: un 45% auguran que las compañías TIC y los fabricantes de automóviles cooperarán y un 55% creen que competirán en un futuro.

Para Roger, “las alianzas estratégicas y la cooperación entre las compañías de industrias convergentes será la fuerza impulsora en un escenario híbrido de cooperación-competición”.

En lo que sí se ponen de acuerdo los directivos es en que los datos serán el combustible del futuro modelo de negocio de la industria del automóvil y que los fabricantes de vehículos obtendrán ingresos de los datos: un 84% y un 83% respectivamente, corroboran estas afirmaciones.

Pero aquí entra en juego el consumidor, que muestra poca disposición a compartir sus datos de consumo y comportamiento sin recibir un beneficio a cambio: en 2016 tan solo un 30% lo haría y de cara a 2017 este porcentaje cae aún más y son solo un 20% quienes cederían sus datos por nada.

La otra disrupción: los coches compartidos harán que caigan las ventas y los vehículos autónomos harán que el coche sea otra cosa.

El principal modelo de negocio del sector del automóvil hoy en día se basa en el coche en propiedad, pero el 59% de los directivos vaticinan que la mitad de los conductores no querrán tener un coche propio en 2025. De ser así, esto significaría una drástica caída de ingresos.

Y a los coches compartidos hay que sumar los coches sin conductor, que cambiarán radicalmente el uso que se hace de los vehículos y, por tanto, los criterios de compra. Mañana los criterios diferenciadores entre marcas tendrán que ver con cómo de bien el coche nos ayuda a relajarnos, a trabajar y a concentrarnos, o a divertirnos y socializarnos. En definitiva, a aprovechar el tiempo y disfrutar durante el viaje.

El 60% de los consumidores están de acuerdo con la afirmación de que cuando compren un coche autónomo solo tendrán interés en lo que ellos pueden hacer durante el tiempo que dure el viaje.

Roger concluye: “El sector de la automoción se mueve ahora entre dos mundos, el off-line y el on-line, y ambos coexistirán y se entrelazarán. Lo que está en juego es quién ocupara cada lugar en la nueva cadena de valor, pero no hay duda de que el cliente estará en el centro de este nuevo escenario emergente”.

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