EFECTO DE LAS POLÍTICAS CHINAS

Los nuevos objetivos de los fabricantes de baterías surcoreanos

Fabricantes de baterías para vehículos eléctricos de Corea de Sur como SK Innovation o LG han puesto sus miras en EEUU o países europeos después de que la regulación arancelaria de China haya perjudicado su volumen de ventas. 

SK suministra baterías para coches eléctricos para marcas como Kia, uno de los principales fabricantes de Corea del Sur.
SK suministra baterías para coches eléctricos para marcas como Kia, uno de los principales fabricantes de Corea del Sur.

China es actualmente el gran mercado mundial de los vehículos eléctricos. Los fabricantes de baterías, el componente más caro de estos automóviles, llevan tiempo apostando por el gigante asiático para construir y trasladar allí la producción de las unidades de carga. Sin embargo, las tensiones que ha generado el Gobierno chino con su política arancelaria, diseñada para fomentar la economía local, pueden haber provocado que las compañías pongan sus miras en otras regiones.

Los principales fabricantes de baterías que operan en China tienen su sede legal en Corea del Sur. LG, por ejemplo, ya planea dedicar su fábrica en la ciudad de Nanjing, uno de los centros de la industria de la automoción china, como una planta para la exportación a mercados como EE UU o Europa. SK Innovation, la división del grupo surcoreano SK destinada al desarrollo de baterías, también pretende abrir factorías tanto en América del Norte como en Hungría.

“Gastaremos 1.600 millones de dólares –1.400 millones de euros– y consideraremos otros 5.000 millones de dólares –4.300 millones de euros–”, dijo el presidente de la compañía, Chey Tae-won, sobre la fábrica de EEUU, que SK planea edificar en el estado de Georgia. Este centro tendrá una capacidad anual de 9.8 GW/h que podrá suministrar energçia suficiente para más de 300.000 vehículos eléctricos, según la compañía.

Esto no significa que SK se haya olvidado de China. La firma surcoreana sigue con su plan de completar una factoría en la ciudad de Changzhou antes de 2022, aunque la producción se enviará fundamentalmente a Europa para dar soporte a la planta de Hungría, que tendrá 7,5 GW/h de capacidad anual. Junto a la de Georgia, los tres centros de SK tendrán una capacidad conjunta superior a 30 GW/h al año.

Para compañías como LG Chem, Panasonic y Samsung SDI, China representa aproximadamente el 60% de las ventas. Sin embargo, las políticas de subsidios para vehículos eléctricos del país, que benefician fundamentalmente a las compañías locales, han propiciado que fabricantes chinos como BYD se adjudiquen una mayor cuota de mercado. Contemporary Amperex Technology Ltd. (CATL) también es otra de las firmas del gigante asiático que han conseguido convertirse en líderes del mercado global gracias a las medidas de Pekín. La publicación Nikkei recoge unas declaraciones de empleados de un gran fabricante de baterías surcoreano, que reconoce que por estos motivos “no han podido aumentar” las ventas en China.

Según las estimaciones de la consultora japonesa Techno Systems Research, la contribución de China al mercado global de los vehículos eléctricos bajará del 50% en 2025. Es por ello que las compañías han puesto sus miras en otros mercados. SK, por ejemplo, se aseguró en noviembre el incremento de su presencia en Europa después de alcanzar un acuerdo con el grupo alemán Volkswagen, y es que las nuevas medidas reguladoras europeas sí invitan a los fabricantes a invertir en el Viejo Continente.

Países como Francia o España ya han establecido el fin de los combustibles diésel para 2040, y marcas alemanas como Daimler o la propia Volkswagen pretenden que la venta de coches eléctricos represente el 25% de su balance en 2025, lo que provocaría un aumento de la demanda de baterías. Volkswagen planea invertir 50.000 millones de euros en la adquisición de unidades de carga en los próximos años, mientras que Daimler gastará 20.000 millones de euros en la próxima década.  

La Unión Europea, a través de sus políticas, parece estar allanando cada vez más la llegada del vehículo eléctrico. El recorte del 37,5% en las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos particulares a partir de 2030 o la electrificación del sector del transporte impulsarán la industria, que dependerá en gran medida de la provisión de baterías de las empresas de países como Corea del Sur o Japón.

La desaceleración en la demanda ha lastrado a las compañías surcoreanas y ha propiciado que revisen su línea estratégica. Sin embargo, la promesa de Pekín de suavizar su regulación para el próximo año hace que los proveedores no vayan a abandonar el mercado chino. Simplemente, quieren protegerse sus espaldas –y sus cuentas– para el futuro.

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