Híbridos y Eléctricos

PONEN DE EJEMPLO A TOYOTA

¿Tiene ventajas disponer de una planta de fabricación de baterías propia? Según Ford, no

Con unas recientes declaraciones de su jefe de desarrollo de producto, Ford habría dejado claro que para un fabricante tradicional como ellos, al menos de momento, no tendría sentido invertir en una planta de producción propia de baterías.

Ford Mustang Mach-E.
Ford Mustang Mach-E.

Con su factoría en Nevada trabajando a pleno pulmón y la confirmación de que finalmente sí producirían baterías en nueva planta en Alemania, Tesla dejaba claro que apuesta claramente por dedicar parte de su actividad a la fabricación propia de baterías, aunque contando siempre con el apoyo y experiencia de fabricantes especialistas, como por ejemplo, Panasonic. Este no sería el camino elegido por Ford en su camino a la fabricación de coches eléctricos.

La fuerte inversión del fabricante americano en el campo de la electricidad destina parte el presupuesto al desarrollo de nuevos coches híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, como la futura Ford F-150 EV o el recientemente lanzado al mercado Ford Mustang Mach-E, y estarían destinando gran parte del grueso de la inversión a al adaptación de sus fábricas para la llegada de estos coches, pero no estaría en sus planes dedicar ni una ínfima parte de su liquidez a la producción propia de baterías.

Así habría declarado el fabricando, al menos, de momento, y es que las ventas de coches electrificados no tendrían el suficiente protagonismo en la cuota total del fabricante. Así lo contaba Hau Thai-Tang, jefe de desarrollo de producto de Ford, que habría declarado a Automotive News que para que una inversión así tuviera sentido, deberían estar vendiendo al menos, entre 100.000 y 150.000 coches eléctricos al año, y por ahora están lejos de tales cifras de ventas.

Y es que para fabricar y desarrollar todo lo necesario de cara a que una fábrica de baterías propia entre en funcionamiento, la inversión detrás de tal movimiento tiene que ser mayúscula. El ejemplo más claro lo tendríamos en su compatriota, y ejemplo de todos los fabricantes en el camino de la electrificación, Tesla. Para poder llevar a cabo la construcción de su planta destinada a la fabricación de baterías en Nevada, habrían tenido que dedicar una inversión de 5 billones de dólares, una inversión a todas luces desproporcionada para una marca que necesita seguir vendiendo vehículos términos para poder sobrevivir.

Por lo tanto, sólo un fabricante que destine su actividad en exclusiva a la venta de coches eléctricos podría justificar tal inversión, pero ni siquiera así se libraría Tesla de pagar un alto precio, ya que le cuesta 7.000 dólares por cada coche vendido que sus baterías sean de producción propia.

Con esta delegación en la producción de baterías Ford tendría, por un lado, la ventaja de poder contar con la más última tecnología de baterías en sus coches, sin la necesidad de destinar una gran inversión para ello, pero por otro lado le limita enormemente la capacidad productiva, ya que aunque ellos sean capaces de fabricar el Mustang Mach-E a una escala mucho mayor, sus proveedores no podrían satisfacer su demanda, limitando la producción anual del modelo eléctrico americano, de momento, a las 50.000 unidades al año.

Además de su comedida cuota de mercado en coches eléctricos, Hau Thai-Tang, se excusa tomando de ejemplo la maniobra, a sus ojos fallida, de otro gran fabricante, Toyota: "Después de invertir más de mil millones de dólares en desarrollar baterías de hidruro metálico de níquel para sus coches híbridos, la tecnología cambió a iones de litio, y ellos fueron de los últimos en cambiar. No quiero poner a Ford en esa posición".

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