Híbridos y Eléctricos

ESTUDIO DEL MIT

Este es el otro problema de los coches híbridos que nunca nos habían contado

Conducir un coche híbrido, y sobre todo un híbrido enchufable, supone disponer de un sistema de propulsión eléctrico dual que elimina la ansiedad de autonomía y permite realizar cualquier tipo de desplazamiento. Pero tiene un problema más allá del coste.

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El estudio del MIT asegura que los vehículos híbridos son más susceptibles a las interrupciones de su cadena de suministro.

Los coches híbridos (HEV), y en mayor medida los híbridos enchufables (PHEV), son vistos por muchos conductores como una solución atractiva a medio camino entre lo que ya conocen, la combustión, y la electrificación. Se suele afirmar que su tecnología tiene lo mejor de los dos mundos, y también lo peor. Las ventajas de conducir un coche eléctrico sin la ansiedad de la autonomía tienen su contraparte en que esta es limitada y en un mayor peso y coste. Además se une el incremento de la probabilidad de sufrir averías como consecuencia de una mayor complejidad tecnológica. Pero hay otro inconveniente extra en estas tecnologías y que está relacionada con el suministro.

Según un estudio realizado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que ha contado con la colaboración de Ford, hay otro inconveniente más en los coches híbridos que no había salido a la luz pública. Este hándicap, que puede que no sea percibido directamente por el usuario, tiene que ver con su susceptibilidad a las interrupciones de la cadena de suministro. Tanto es así, que tienen el  doble de probabilidad de que esta se detenga en algún punto de su trazado.

El estudio ha sido publicado en Environmental Science & Technology de la American Chemical Society (ACS). Un automóvil actual está compuesto por más de 2.000 materiales  distintos que están fabricados con 76 elementos químicos diferentes. El equipo de investigación que ha realizado el estudio ha recopilado información sobre los compuestos que forman las 350.000 piezas que, de media, se utilizan para construir siete vehículos del mismo fabricante que cuentan con diferentes niveles de electrificación. Tal y como se describe en el comunicado de prensa de ACS, “se incluyen cuatro sedanes y tres SUV”.

Para obtener una conclusión, de cada pieza se obtuvo su composición química, de manera que en total, se encontraron 76 elementos químicos presentes en su composición, así como algunos otros materiales que eran específicos de cada automóvil. Para desarrollar una métrica monetaria que ofreciese una idea de la vulnerabilidad en su cadena de suministro, el equipo consideró el peso de cada componente, junto con su precio promedio y su volatilidad entre 1998 y 2015”.

Los resultados clave obtenidos por el informe fueron los siguientes:

  • En comparación con los modelos convencionales, los vehículos híbridos enchufables y los híbridos completos que se recargan con la energía del motor de combustión tienen el doble de riesgo de sufrir un incremento en el coste de sus materias primas. Este resultado  equivale a un aumento de 1.000 millones de dólares si se considera una flota de un millón unidades
  • Por vehículo, esta extra de coste de las materias primas pasa de los 874 dólares de una berlina o un turismo HEV a los 2.344 dólares de un SUV híbrido enchufable.  
  • Los componentes que más contribuyen a aumentar el riego de un incremento en el coste son las baterías, con elementos como el cobalto, el grafito, el níquel o el neodimio. Sin embargo, el cambio tecnológico que supone la hibridación en los sistemas de escape y la transmisión reduce el impacto de materiales como el paladio y el aluminio.
  • El aumento del riesgo se debe en gran parte al uso del cobre, más allá de los indicados en la anterior afirmación.  

Posiblemente la conclusión más importante que establece el informe es la que expresa este en su resumen final. A medida que los fabricantes aumentan la producción de vehículos eléctricos para satisfacer el incremento de la demanda, es posible establecer planes para reducir los riesgos de incremento en el coste de las materias primas. Estos deben basarse en el establecimiento de contratos con los proveedores a más largo plazo y en mayor cantidad, a la sustitución de algunos materiales por otros más abundantes y a una estrategia basada en el reciclaje.

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