Híbridos y Eléctricos

ELIMINACIÓN GLOBAL DE CO2

Solución final al cambio climático: millones de islas flotantes que transforman CO2 en combustible

Una propuesta de un grupo de científicos noruego-suizos publicada en un artículo de la revista PNAS propone la reducción de CO2 mediante un sistema de transformación del dióxido de carbono en metanol líquido.

Solución final al cambio climático: millones de islas flotantes que transforman CO2 en combustible.
Solución final al cambio climático: millones de islas flotantes que transforman CO2 en combustible.

Para superar la totalidad de emisiones mundiales fruto de la quema de combustibles fósiles, los científicos tienen una fórmula para conseguirlo. Se trataría de instalar en los océanos alrededor de 3,2 millones de islas flotantes capaces de transformar el dióxido de carbono atmosférico y oceánico en combustible alternativo a la quema de los hidrocarburos

La tecnología utilizada ya se conoce desde hace años. Fue impulsada por el Gobierno de Noruega al proponerse desarrollar piscifactorías en alta mar, según explicaron los autores de la propuesta en declaraciones a Newsweek. Para realizar las labores de dichas piscifactorías se necesitaba una fuente autónoma de energía renovable autónoma y la desarrollaron bajo el concepto de “islas solares”, o sea, abastecidas con la energía del sol.

El objetivo es proteger el clima de las consecuencias de la quema de combustibles fósiles y disminuir globalmente los niveles del CO2. Con este fin sería necesario poner en el océano cerca de 3,2 millones de estas islas-fábricas, sostienen los investigadores. Con ese número, su capacidad de procesamiento superaría la totalidad de las emisiones mundiales provenientes de la quema de combustibles fósiles.

El plan implica el uso de múltiples células fotovoltaicas que convertirían la energía solar en electricidad, que a su vez alimentaría la extracción del dióxido del agua marina. Por medio de una reacción química, el gas se convertiría en metanol, que se podría recoger y transportar como combustible hasta el consumidor final.

Con unas 70 de estas islas artificiales, que cubrirían un área de aproximadamente un kilómetro cuadrado, se conformaría una planta de energía. Las instalaciones podrían ubicarse en zonas con baja probabilidad de huracanes, donde las olas no superen los siete metros de alto y el lecho marino no esté por debajo de 600 metros (para poder anclarlas adecuadamente). Entre las ubicaciones deseables, los autores mencionan las costas de América del Sur, Australia y el sudeste asiático.

Conversaciones: