MEJORA DE INFRAESTRUCTURAS PARA LAS BICICLETAS

¿Dónde aparco mi bicicleta eléctrica?

Uno de los factores clave para un mejor desarrollo de nuevos modelos de movilidad no contaminante es, junto con unos carriles bici pensados por y para las bicicletas, el aparcamiento exclusivo y seguro para estos vehículos de dos ruedas.

Desde hace un tiempo hemos comprobado el gran auge que ha experimentado el uso de la bicicleta en áreas urbanas. Esto, de por sí, ya es una gran noticia desde el punto de vista ecosostenible pero también conlleva un problema y es que la infraestructura de las ciudades se ha de adecuar a este aumento de ciclistas.

Se han de mejorar los carriles adaptados a las bicicletas, se han de habilitar y adecuar vías compartidas con el resto de vehículos y que sean seguras, y se han de crear aparcamientos exclusivos para este tipo de vehículos y más si hablamos de bicicletas eléctricas. Estamos acostumbrados a ver bicicletas atadas con candado a las farolas, a los árboles y a los aparcamientos en "U invertida" que los ayuntamientos han ido adaptando en las grandes ciudades, pero ¿qué ocurre si disponemos de una bicicleta eléctrica que llama la atención por su singularidad? ¿Nos atreveríamos a dejarla atada en la calle a merced del lamentable vandalismo que nos rodea?

En algunos países hace años que se han puesto manos a la obra en este sentido, como por ejemplo en algunas ciudades de Estados Unidos, donde se han comenzado a implantar unas taquillas para aquellas bicicletas que permitan ser plegadas, o en Japón, donde ya existen aparcamientos subterráneos exclusivos para bicicletas, o en Londres, donde están implantandas biciestaciones con soportes con antirrobo incorporado, o en Alemania o Francia, donde se está optando por unas consignas donde dejar las bicicletas dentro, al estilo de los BiciBox que podemos ver por la zona del Baix Llobregat, en Barcelona, pero, ¿cuál creéis que sería la mejor opción para ciudades como Barcelona, Madrid, Vitoria, o Sevilla, por nombrar algunas?

En nuestro país disponemos varias opciones, como por ejemplo, Biceberg, aparcamiento automático para bicicletas, patentado en 1994 y que ya podemos ver en diversas ciudades de Cataluña, el País Vasco y Aragón. El funcionamiento es realmente sencillo y muy parecido a los aparcamientos subterráneos de Japón; las maniobras de aparcamiento y retirada de la bicicleta se realizan mediantes una tarjeta cuyo chip contiene la información del usuario y del aparcamiento. El display de la estación indicará los pasos a seguir y podremos depositar nuestra bicicleta dentro de un contenedor estanco de forma cilíndrica donde, además, podremos dejar otros objetos junto a nuestra bicicleta. El proceso de retirada es igualmente sencillo, al introducir nuestra tarjeta, el display nos indicará el retorno de nuestro vehículo. Existen diferentes modelos de instalación variando su capacidad de entre 23 y 92 bicicletas. 

Otro servicio que funciona en algunos municipios del área metropolitana de Barcelona es el Bicibox, red pública de aparcamiento seguro para bicicletas privadas, que pretende fomentar entre los ciudadanos el uso de la bicicleta ofreciendo un aparcamiento seguro. El funcionamiento funciona a través de un registro previo de los usuario, de sus bicicletas y de un bono con el que se obtiene el derecho a estacionar nuestra bicicleta en cualquier punto de toda la red, hasta un máximo de 36 horas, queriendo potenciar así la rotación de vehículos.

Como siempre habrán opiniones e intereses para todos los gustos pero creemos que tanto la correcta situación de los puntos de aparcamiento, como la seguridad, como la conectividad de nuestras bicicletas a la Red eléctrica mientras estén guardada, han de ser criterios básicos para planificar la mejora de las infraestructuras de aparcamiento de bicicletas y así, potenciar el desarrollo del modelo de movilidad no contaminante.

 

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