MANTENIMIENTO PREVENTIVO

Las averías más frecuentes en los coches eléctricos

Las ventajas de los vehículos eléctricos son incontestables: bajo índice de contaminación, menor consumo y mantenimiento, impuestos reducidos, pero, ¿y las averías? ¿Son más problemáticos los coches eléctricos que los tradicionales o tal vez tienen menos averías?

Las averías más frecuentes en los coches eléctricos.
Las averías más frecuentes en los coches eléctricos.

Los coches eléctricos son ya una realidad. La apuesta de las grandes compañías automovilísticas por vehículos más eficientes, junto a la posible desaparición del motor diésel están propiciando la expansión de estos modelos hasta hace poco testimoniales. El mercado crece y el interés del consumidor va al alza.

Las ventajas de los vehículos eléctricos son incontestables: bajo índice de contaminación, menor consumo y mantenimiento, impuestos reducidos, pero, ¿y las averías? ¿Son más problemáticos los coches eléctricos que los tradicionales o tal vez tienen menos averías?

En realidad, los vehículos eléctricos visitan menos el taller mecánico que los coches de combustión, y la principal razón de ello está en su motor. El mecanismo de los coches eléctricos es más simple que los complejos motores de combustión interna. Para empezar, no tienen correa distribución, ni embrague, ni tubo de escape. Los componentes de los que no precisan se cuentan en miles. Algo que nunca tendrás que hacer es cambiar la caja de cambios, porque literalmente el coche eléctrico no cuenta con una, sino que la transmisión es directa y tiene una única marcha. En total, el número de componentes de un vehículo eléctrico es un 60% inferior al de un coche tradicional, lo cual reduce considerablemente las posibilidades de que la rotura de una pieza se traduzca en una avería. 

El buen estado de la batería es primordial

El mayor desgaste en los coches eléctricos se lo lleva la batería. Esto se traduce en que la autonomía de la batería del coche eléctrico tiende a reducirse con el uso. Aunque durante los primeros años el desgaste puede ser más perceptible, la autonomía útil de las baterías de iones de litio actuales tiende a estabilizarse con el paso del tiempo. En la actualidad, algunos fabricantes llegan a garantizar un nivel óptimo de autonomía durante ocho años, lo que brinda muchísima más confianza al consumidor.

Hemos de tener en cuenta que todo el mecanismo del coche es eléctrico y depende exclusivamente de la energía que almacenan sus baterías para su correcto funcionamiento durante más tiempo y kilómetros. La vida media de una batería de iones de litio puede situarse en torno a los 10 ó 15 años, pero el nivel de autonomía dependerá de las condiciones de uso, de los ciclos de carga y del sistema utilizado. Por ejemplo, si circulamos a altas velocidades de forma constante y utilizamos cargadores de alta potencia, la degradación de la batería será más rápida y, en consecuencia, podríamos necesitar sustituirla antes de lo previsto. En cambio, si respetamos los ciclos completos de la batería y solamente la cargamos cuando su nivel de carga es bajo, conseguiremos alargar considerablemente su vida útil.

Claves del mantenimiento de un coche eléctrico

Las revisiones de los vehículos de combustión suelen tener un gasto elevado por la necesidad de sustituir componentes (aceite de motor, filtro de aceite, pastillas de freno, etc.) En el caso de los coches eléctricos, el gasto en mantenimiento es un 40-50% menor debido a sus características técnicas. Sin embargo, hay elementos comunes entre los dos tipos de vehículos, como los neumáticos, el filtro de partículas del aire acondicionado y los frenos.

  • Neumáticos: al igual que en los coches de combustión, los neumáticos han de cambiarse cuando la banda de rodadura sea inferior a 1,6mm.
  • Filtro de partículas: debe sustituirse cada 12.000 km o anualmente.
  • Frenos: el sistema de frenada regenerativa de los coches eléctricos hace que las pastillas sufran un menor desgaste en comparación a los vehículos de combustión. Evidentemente ello no nos exime de prestar atención al nivel de líquido y sustituir las pastillas cuando se desgastan, aunque esto último suceda con menor frecuencia.
  • Líquido refrigerante de las baterías: este último sí que es específico para los coches eléctricos. El refrigerante debe cambiarse según las especificaciones del fabricante, que suele ser entre los 80.000 km y 120.000 km para la primera vez.
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