Híbridos y Eléctricos

DEPORTIVO, HÍBRIDO Y MANUAL

Este coche híbrido predijo hace doce años el futuro de su segmento, y por entonces nadie lo apreció

La fórmula bajo la que el Honda CR-Z híbrido llegó al mercado hizo que casi nadie por aquel entonces lo quisiera. Sin embargo, doce años después, el resto de fabricantes ha de empezar a emular la fórmula del pequeño japonés si quieren seguir comercializando sus deportivos.

Honda CR-Z.
Honda CR-Z.

De entre todos los segmentos y nichos que componen el mercado, tal vez los fabricantes que trabajan con modelos deportivos son las que más tienen que poner a trabajar a sus ingenieros para dar con la receta adecuada dada la entrada en juego del coche eléctrico. A pesar de que es ahora cuando estamos empezando a ver movimientos serios en términos de electrificación, a principios de la década pasada hubo un fabricante que se aventuró con lo que fue un concepto inédito por aquel entonces, prediciendo en cierta manera lo que está a punto de suceder ahora.

Se trata de nada más y nada menos que Honda, que en 2010 daba el pistoletazo de salida comercial a un modelo a todas luces atípico, el Honda CR-Z, con apenas cambios con respecto al modelo conceptual. Un pequeño coupé de 2 + 2 plazas, cambio manual y motorización híbrida, una receta cercana a la que a día de hoy están empezando a considerar muchos otros fabricantes para sus modelos más pasionales, pero que nadie aún se ha atrevido a ejecutar.

Era un propulsor de gasolina de 1.5 litros el protagonista del esquema híbrido del CR-Z cuando fue presentado. En primera instancia rendía 114 CV junto a un motor eléctrico de 14 CV. Justo antes de su defunción comercial en España, la potencia aumentó hasta los 121 CV en el motor de gasolina y hasta los 24 CV en el motor eléctrico.

Sin duda el CRZ rompió moldes cuando llegó al mercado, y aun llevándose halagos por parte de la prensa especializada cuando fue presentado por su buena dinámica, mucho se criticó la falta de contundencia en su entrega de potencia cuando la batería se descargaba. Y es que esta tenía una capacidad en la primera versión del CRZ de 0,56 kWh, que si bien no le valían para recorrer ninguna distancia en modo eléctrico sí que iba apoyando constantemente al motor térmico.

Honda CR-Z híbrido.

Honda CR-Z.

Pasaron tan sólo seis años hasta que Honda decidiera descontinuar la producción del CR-Z de manera internacional sin ningún tipo de sustituto a la vista, dejando tras de sí unas cifras de ventas discretas. De hecho en nuestro país tan sólo estuvo a la venta hasta 2013, con unos últimos meses de comercialización en los que apenas registró ventas, pues de enero a octubre de ese año tan sólo se matricularon en España 8 unidades.

Años más tarde Toyota tanteó la posibilidad de lanzar un modelo de similar enfoque al CRZ híbrido. Lo hizo en 2017 con un deportivo que llamó Toyota GR HV Spors, en esencia un Toyota GT86 con ciertos cambios cosméticos que acompañaban la incursión de un sistema de propulsión híbrido con cambio manual, que era su principal novedad. Un modelo conceptual que no quedó en más que eso, puesto que años más tarde el relevo generacional del GT86 ha sido el GR 86, sin ningún tipo de electrificación bajo su capó.

No obstante el camino que tomó el Honda CR-Z cuando fue lanzado, con su esquema híbrido y cambio manual, parece que será el que aquellos fabricantes que quieran seguir comercializando deportivos asequibles han de tomar. De entre todos ellos suena uno con especial fuerza, el Mazda MX-5.

La próxima generación del Mazda MX-5 contará con algún grado de electrificación.

Las cuatro generaciones del Mazda MX-5.

Sobre el pequeño roadster japonés ya hemos tratado antes, siendo la última vez de todas la más relevante, pues Mazda ha confirmado oficialmente que toda su gama se encontrará electrificada para el año 2030. Una gama entre la que por supuesto seguirá teniendo cabida el MX-5, y aunque aún quedan muchos aspectos por concretar, parece que la quita generación del deportivo nipón (la conocida ya como NE) llegará bajo la forma de un deportivo híbrido, tal y como hiciera el incomprendido CR-Z hace más de once años.

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