Híbridos y Eléctricos

CARRERA CONTRA EL DODGE CHARGER JAILBREAK

El Lucid Air demuestra que los 'muscle car' no serán nunca más los coches más rápidos de América (vídeo)

Throttle House ha enfrentado al Lucid Air GT Performance contra el Dodge Charger SRT Hellcat Redeye Widebody Jailbreak, una de las berlinas de gasolina más rápidas del mundo. Y es la constatación de que los 'muscle cars' tradicionales ya no son los más rápidos en el cuarto de milla.

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El Lucid Air demuestra que los 'muscle car' no serán los coches más rápidos de América nunca más (vídeo)

Los muscle cars con sus potentes motores V8 ya no son los coches más rápidos de América en una carrera de aceleración, ni lo volverán a ser. La última víctima en corroborar esta afirmación ha sido un Dodge Charger SRT Hellcat Redeye Widebody Jailbreak (sí, un nombre un poco largo), cuyos 807 caballos de potencia no han sido suficientes para batir al Lucid Air Grand Touring Performance. De hecho, comparado con la berlina eléctrica de Lucid, el Charger incluso parece un poco lento.

No nos equivoquemos: el Dodge Charger SRT Hellcat Redeye Widebody Jailbreak es una de las berlinas más rápidas jamás fabricadas, no sólo en Estados Unidos sino en cualquier parte del mundo. Tiene un motor V8 sobrealimentado con 6.2 litros de cilindrada y 818 CV de potencia, una auténtica bestia 'made in USA' capaz de catapultar al Charger en cualquier carrera de aceleración y de alcanzar más de 320 km/h de velocidad punta. Cifras de superdeportivo.

Los chicos de Throttle House han decidido enfrentar estos dos modelos. Ellos, al volante del Lucid Air GT Performance; a los mandos del Dodge Charger, el reputado Chris Harris. La prueba, lógicamente, una carrera de aceleración en un cuarto de milla, algo más de 402 metros. La prueba de aceleración por excelencia al otro lado del charco.

Sobre el papel, el Charger SRT Hellcat Redeye Widebody Jailbreak hace el 0-96 km/h en unos 3,5 segundos. Sin embargo, uno ve el vídeo, y el Dodge parece incluso lento frente al Lucid Air. Lógicamente, de lento tiene poco. Pero la berlina eléctrica de Lucid Motors, con tracción en las cuatro ruedas y 1.050 caballos de potencia, sale desde parado como un auténtico misil. Tal es la diferencia que, al finalizar la carrera, Chris Harris dice que ha sido «una humillación total».

El Lucid Air GTP hace el 0-100 km/h en 2,6 segundos y mantiene una gran aceleración hasta casi su velocidad máxima, limitada a 270 km/h. En el vídeo, cruza la línea a unos 235 km/h de velocidad (al menos esta es la última cifra que ve el conductor en el cuadro de instrumentos). Recordemos que alcanza esa velocidad en apenas 400 metros. Si la carrera fuese más larga, por ejemplo un kilómetro, quizá la mayor velocidad punta del Charger (327 km/h) le haría vencedor, pero en el cuarto de milla no tiene ni la más mínima oportunidad contra el Lucid.

El Charger tiene, además, otro problema al salir desde parado y es la tracción. El V8 tiene un ingente par motor pero se transmite al suelo solamente a través de dos ruedas. En estas circunstancias, es casi imposible salir desde parado sin que las ruedas patinen (lo cual hace perder tiempo). Así que había que intentar otra prueba: una carrera saliendo en marcha, una rolling race.

El hecho de que el Lucid Air sea bastante más pesado (2.380 kg frente a los 2.079 kg del Dodge) quizá podría hacer pensar que tiene cierta desventaja. Lógicamente, tener más masa nunca es una ventaja, pero en este caso no es un inconveniente para salir victorioso. Tampoco en las carreras rodadas, saliendo en marcha. La manera en que el Lucid Air vuelve a ganar al Dodge es insultante. La firme demostración de que los muscle cars tal y como los conocíamos ya no son los coches más rápidos en el cuarto de milla, ni lo serán nunca más. No al menos hasta que aparezcan los muscle car eléctricos.

Después de hacer varias carreras, Harris sube en la parte de atrás del Lucid Air para comprobar en primera persona la brutal aceleración del coche. Hay que tener en cuenta que, además de tener más de 1.000 caballos de potencia, los motores eléctricos ofrecen una respuesta casi instantánea. Los gestos de Harris no dejan lugar a dudas, al igual que sus comentarios, aliñados con cierta sarna británica: «Esto es totalmente innecesario. Los pasajeros te odiarán».

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