Híbridos y Eléctricos

SUPERCOCHE ELÉCTRICO DE FERRARI

Ferrari registra la patente de su primer coche eléctrico y revela secretos interesantes

Aunque registrada en 2019, la patente del primer Ferrari eléctrico ha sido publicada ahora en la Oficina de Patentes de Estados Unidos. Multitud de dibujos que nos revelan los primeros secretos del primer Ferrari de batería.

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Ferrari registra la patente de su primer coche eléctrico y revela secretos interesantes

Si a Enzo Ferrari le hubieran dicho que sus coches tenían que prescindir del motor de gasolina, hubiera puesto Maranello (y quizá Italia entera) patas arriba. Sin embargo, el actual presidente y consejero delegado de Ferrari, John Elkann, sí ve con buenos ojos la llegada de los primeros Ferrari eléctricos y cree que es una oportunidad para la marca. Una marca ligada indiscutiblemente a sus motores de gasolina, pero que ya tiene registrada la patente de su primer deportivo eléctrico.

Hace algunos meses Ferrari anunció que lanzará su primer coche eléctrico en el año 2025. Sin embargo, por aquel entonces Ferrari no dio más detalles de este coche, del que ahora hemos conocido algunos secretos interesantes que hasta ahora habían sido guardados con celo en Maranello.

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La batería trasera principal puede albergar cualquier tipo de celdas

Esto ha sido posible gracias a la publicación de la patente registrada en la Oficina de Patentes de Estados Unidos; una patente que fue presentada en junio de 2019 pero que ha sido publicada hace apenas unos días, el pasado 26 de enero, y tras cuya pista nos han puesto los compañeros de The Drive.

La patente en cuestión se titular "Coche deportivo eléctrico o híbrido", un nombre muy genérico quizá para intentar jugar al despiste con la importancia de todo lo que realmente esconde. No obstante, las imágenes muestran de manera clara un biplaza con una arquitectura similar a la de un deportivo con motor en posición central trasera, al estilo de las berlinettas de motor central de la marca. Pero, lógicamente, en este caso no hay un motor en ese espacio.

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La batería grande (BT2) se acompaña de otras tres más pequeñas (BT1)

Las imágenes muestran una gran batería montada en el centro del vehículo, justo por detrás de los asientos. En lugar de poner la batería bajo el habitáculo, como en la mayoría de eléctricos, se ha optado por una batería en forma de bloque vertical (similar a otros superdeportivos) para no aumentar la altura del coche respecto al suelo. Aunque la batería parece tener un tamaño muy considerable, la capacidad de la misma es un dato que desconocemos.

Además de la batería grande principal, también hay otras tres baterías más pequeñas situadas debajo de los asientos y lo más cerca posible del suelo. Ferrari considera que las baterías montadas en el suelo son ideales para utilizar celdas cilíndricas; sin embargo, en la batería trasera «pueden adoptarse todos los tipos de celdas, es decir, cilíndricas, prismáticas o de bolsa». Este es un aspecto muy a tener en cuenta, ya que ciertos tipos de celdas son mejores para descargar la energía rápidamente, mientras que otras, que pueden ser más densas energéticamente, no pueden descargarse tan rápidamente como podría desearse en un deportivo de altísimas prestaciones.

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La inclinación en la parte trasera permite generar carga aerodinámica y refrigerar las baterías

La parte trasera del subchasis está ligeramente inclinada hacia arriba, un detalle que pretende cumplir dos funciones: producir carga aerodinámica en el eje trasero del coche y refrigerar las baterías. Según la patente, «el hecho de que los paquetes de baterías estén apilados en paralelo al chasis permite un intercambio ideal de calor con el chasis». Todo esto hace pensar que el fondo "plano" del Ferrari eléctrico será una auténtica obra maestra a nivel aerodinámico, pudiendo incluso utilizar el difusor trasero como disipador de aire caliente.

Todas las baterías van montadas en el subchasis trasero, que a su vez va atornillado al monocasco. Esta configuración es la que permitiría, en principio, poder tener deportivos eléctricos o híbridos (como reza el título de la patente) en función de la configuración de baterías elegida. Podría pensarse, con buena lógica, que en los modelos híbridos se sustituirá la batería grande por el motor de gasolina, sin embargo Ferrari tiene preparada otra sorpresa.

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La batería principal va colocada tras los asientos. La pequeña, debajo de ellos.

Según el texto de la patente, «aunque [las ilustraciones] no muestran ningún motor térmico, éste puede alojarse en la parte delantera del coche o detrás del paquete de baterías trasero (...) definiendo así una configuración en la que el paquete de baterías trasero se interpone entre el motor térmico y los asientos del coche». Tener el motor térmico delante es una novedad y también una sorpresa: en el Ferrari SF90 Stradale híbrido enchufable, el motor V8 biturbo va colocado detrás de los asientos. A su vez, detrás del motor de gasolina va la batería y, a continuación, el motor eléctrico trasero. De hecho, toda la configuración del sistema híbrido del SF90 Stradale híbrido es bastante diferente al mostrado en esta patente.

En cuanto a la estética del vehículo mostrado en las imágenes, no parece algo significativo de cara al modelo de producción. Ferrari ha optado por tomar la base estética de un modelo actual para estas imágenes, que podría coincidir con la silueta del F8 Tributo. Aparte de esta patente, no sabemos más detalles del supercoche eléctrico de Ferrari: datos tan interesantes como la potencia total, la aceleración, el tamaño de las baterías o el peso del conjunto siguen siendo, de momento, secretos.

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