COMPARATIVA ENTRE EL NUEVO MODELO Y EL ANTIGUO

Llegan los Fórmula E de segunda generación: ¿cómo ha mejorado el nuevo monoplaza eléctrico?

El campeonato, de cara a la temporada 2018/2019, estrena nuevos monoplazas con unas características más extremas que sus antecesores. Se espera que estos coches, más potentes y con una mayor autonomía, den lugar a unas carreras más espectaculares para continuar con el crecimiento del certamen.

El Fórmula E de segunda generación del equipo Jaguar.
El Fórmula E de segunda generación del equipo Jaguar.

La temporada 2018/2019 de la Fórmula E, la quinta en su historia, estrenará los monoplazas de la segunda generación, más agresivos, espectaculares, potentes y eficientes que los antecesores que iniciaron el camino hace ya cuatro temporadas. Cara a cara, las comparaciones entre un modelo y otro muestran el avance a nivel tecnológico que se ha realizado.

La primera diferencia que se puede observar está en la forma del monoplaza en sí: si la primera generación tenía un diseño más convencional, próximo a otras categorías (salvo los neumáticos estrechos para reducir el rozamiento) y un alerón delantero que termina en cuña de manera que el aire se canaliza por encima del punto superior de las ruedas delanteras de manera que no tienen resistencia. Estos chasis fueron fabricados por Spark Racing Technologies.

En cambio, esta segunda generación (también creada por Spark con ayuda de Dallara) tiene un diseño mucho más agresivo con un alerón trasero mucho más bajo, un diseño más musculoso y futurista y las ruedas carenadas de un extremo a otro, optimizando así la canalización del aire. Además, los nuevos monoplazas cuentan también con el Halo, elemento de seguridad estrenado en la Fórmula 1 esta misma temporada para proteger a los pilotos de elementos que puedan salir despedidos en caso de impacto.

Nico Rosberg, Formula 1 World Champion and Formula E investor, drives the Formula E track car.

El Halo es uno de los elementos característicos de la nueva generación de monoplazas de Fórmula E.

En términos de rendimiento también hay mejoras notables, pues la primera generación estaba limitada a una potencia de 200kW en clasificación y 180kW en carrera. Ahora, con los monoplazas de segunda generación, 200kW (270 caballos) es lo que se usa en carrera, con el uso obligado de un segundo modo con mayor potencia (250kW o 335 caballos) todavía para ofrecer mayores posibilidades de estrategia a los pilotos durante el transcurso de una carrera.

A modo de referencia, el SRT01_E utilizado en las cuatro primeras temporadas llegaba a los 225 kilómetros por hora de velocidad punta y aceleraba de 0 a 100 en 3 segundos exactos. El ‘Gen 2’ (conocido también como SRT05e) es capaz de alcanzar los 280 kilómetros por hora de velocidad punta, acelerando de 0 a 100 en 2,8 segundos. También se ha ganado en la potencia que otorga el ‘Fan Boost’: en la primera generación, este incremento de potencia era de 100kJ durante cinco segundos para los tres pilotos más votados en una votación previa a la carrera realizada a través de las redes sociales.

Las baterías también han avanzado de manera significante, pues el nuevo diseño ha permitido instalar unas baterías de mayor capacidad y tamaño –casi el doble– tanto en un caso como en otro. Con una mayor capacidad de las baterías (construidas por McLaren Applied Technologies) las autonomías es mayor, lo que hace que puedan hacer carreras enteras con una sola batería. Con la primera generación lo que se hacía era que a mitad de carrera los pilotos tenían que entrar en boxes y cambiarse a otro coche con batería repleta para continuar hasta el final.

Jean-Eric Vergne con el Fórmula E de primera generación

Jean-Eric Vergne, al volante del Fórmula E de primera generación.

Otro dato interesante es que, a pesar del mayor peso de las baterías (al ser casi el doble de grandes), el peso en vacío del monoplaza se ha mantenido casi intacto, de los 896 kilogramos del SRT01_E a los 900 del SRT05e. Las baterías originales tenían un peso de 320 kilogramos frente a los 385 de sus sucesoras – ahora bien, teniendo en cuenta su autonomía, tenemos que han evolucionado de manera significante en tan solo cuatro años, una muestra de un progreso espectacular.

A falta de su puesta de gala en Ad Diriyah el próximo mes de diciembre, su mayor potencia y menor centro de gravedad va a dar lugar a unos monoplazas más extremos y competitivos, un campeonato más espectacular. De hecho, otra diferencia para los espectadores estará en el sonido, acelerando con un silbido que recuerda al de un avión a punto de despegar, sobre todo cuando aceleran desde parado.

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