Híbridos y Eléctricos

REPARACIONES MÁS FRECUENTES

Las reparaciones que no tendrás que pagar nunca más si conduces un coche eléctrico

Cuatro de las cinco reparaciones más frecuentes del automóvil dejarían de afectarnos si en lugar de utilizar un vehículo con motor de combustión interna empleásemos un coche eléctrico para nuestros desplazamientos.

Las reparaciones que no tendrás que pagar nunca más si conduces un coche eléctrico
Las reparaciones que no tendrás que pagar nunca más si conduces un coche eléctrico

Autingo, la plataforma para reservar cita 'online' en talleres de toda España, ha analizado las contrataciones de los usuarios a través de su página web y de su 'app', y ha concluido que sustituir el kit de embrague es la reparación de coche más común en los talleres.

Según datos de la plataforma, la reparación del kit de embrague costaría entre 480 y 950 euros dependiendo del año, modelo y versión del vehículo, mientras que cambiar el kit de distribución, que se sitúa como la segunda reparación más contratada, tiene un coste que oscila entre los 580 y 850 euros.

Por otro lado, cambiar el volante de motor y reemplazar las pastillas de frenos son la tercera y cuarta reparación más contratadas en los talleres españoles, con costes cercanos a los 800 y 160 euros, respectivamente.

En quinto y último lugar del ranking elaborado por Autingo de las reparaciones más comunes llevadas a cabo en los talleres del territorio nacional se encuentra cambiar la correa de distribución. Si ésta llegase a romperse, el precio de la reparación dependerá del número de componentes afectados, y oscilará entre los 1.500 y 4.000 euros, dándose por perdido el vehículo en la mayoría de los casos.

Curiosamente, de las cinco reparaciones más frecuentes del automóvil, las cuatro más caras no nos preocuparían en absoluto si en lugar de utilizar un vehículo con motor de combustión interna empleásemos un coche eléctrico para nuestros desplazamientos. Entre las grandes ventajas del vehículo eléctrico, una de las más importantes reside en la simplificación de su mecánica, los costes de mantenimiento más baratos y el menor coste de sus reparaciones. Y recuerda: Mantenerse 'eléctrico' cuesta menos que 'mecánico'.

 

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