Híbridos y Eléctricos

CARGA POR INDUCCIÓN

Carreteras eléctricas, la solución al "range anxiety"

La propuesta de la empresa pública Highways England podría ser la respuesta a uno de los principales problemas de adaptación masiva del vehículo eléctrico: el miedo a quedarse sin batería.

Wireless-Roadsay
Se han invertido más de 200.000 libras en la investigación del proyecto de Highways England, que contempla la instalación de sistemas dinámicos de carga bajo el asfalto.

Después de dos años de intensa investigación en tecnología, el gobierno de Reino Unido se prepara para probar las carreteras eléctricas que pueden cargar un coche mientras se conduce. La idea de vender un coche viejo y adquirir un híbrido se presenta cada vez más rentable, cómoda y accesible. La propuesta de la empresa pública Highways England podría ser la respuesta a uno de los principales problemas de adaptación masiva del vehículo eléctrico: el miedo a quedarse sin batería durante el viaje (“Range anxiety” en inglés).

Mientras que los vehículos eléctricos se vuelven cada vez más populares y los puntos de carga aumentan en proporción a la demanda, el miedo a quedarse tirado en medio de la carretera se corresponde con las limitaciones de la batería de un vehículo eléctrico que, en viajes de larga distancia, necesita varias paradas y generosas inversiones de tiempo para su carga completa.

Gracias a las más de 200.000 libras invertidas en esta investigación que contempla la instalación de sistemas dinámicos de carga bajo el asfalto, el proyecto de Highways England, que apuesta esta vez por una economía verde y limpia, podría ayudar a solucionar el problema de adaptación de los vehículos eléctricos. La tecnología empleada imita la carga sin cables de teléfonos móviles, pero a una escala mucho mayor. Las placas bajo el asfalto se activan tan solo cuando un vehículo capaz de carga por inducción es detectado.

La idea sigue la implementación de un carril con carga por inducción en Gumi, una pequeña ciudad de medio millón de habitantes en Corea del Sur. Ya en 2013, se inauguraban unos 12 kilómetros de asfalto habilitados para la carga de una red de autobuses que conectan la estación de tren de la ciudad y el barrio In-dong. En ese mismo año, Alemania implementaba también placas de inducción en la ruta del bus 63 de Mannheim. La utilización de rutas eléctricas para transporte público está presente también en Torino (Italia) y Utrecht (Holanda).

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