Híbridos y Eléctricos

ENTRE 750 Y 2.500 EUROS POR COCHE

Los consumidores pagaremos las trampas de los fabricantes en la transición al WLTP

La Comisión Europea sospecha que los fabricantes están inflando las emisiones del ciclo WLTP para facilitar el cumplimiento de los objetivos futuros. Esto podría costar a los compradores de coches nuevos entre 750 y 2.500 euros en impuestos.

Los fabricantes estarían inflando las emisiones del ciclo WLTP en su propio beneficio.
Los fabricantes estarían inflando las emisiones del ciclo WLTP en su propio beneficio.

La Comisión Europea ha encontrado evidencias suficientes para sospechar que los fabricantes de automóviles están manipulando las pruebas de emisiones del nuevo ciclo de homologación WLTP que acaba de entrar en vigor. Con el fin de facilitar la consecución de los objetivos de emisiones planteados entre 2025 y 2030 por la Comisión, la industria automotriz europea estaría inflando las cifras de emisiones que se registran a través del nuevo procedimiento armonizado de homologación.

Así lo revela una carta dirigida a Elisabeth Köstinger, Ministra Federal de Sostenibilidad y Turismo, y firmada por Miguel Arias Cañete, Comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, junto con Elżbieta Bieńkowska, Comisaria europea de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y PYMES. En el documento, al que Transport&Environment ha podido tener acceso, se revelan sospechas de la Comisión Europea fundadas en “los datos recopilados por las autoridades de los Estados Miembro y evaluados por el Joint Research Centre (JRC)”, el Centro Común de Investigación que brinda asesoramiento científico y técnico a la Comisión.

El JRC ha corroborado la conjetura de la Comisión: los fabricantes de automóviles “podrían estar aprovechando la transición del antiguo ciclo europeo NEDC al nuevo procedimiento WLTP para inflar expresamente las emisiones de sus vehículos con el fin de hacer crecer la media que se registrará en el año 2020”, reza la carta de Cañete y Bieńkowska. Esto es posible gracias a que los objetivos de emisiones para el año 2020 toman como referencia el anterior ciclo NEDC, por lo que hacer crecer el volumen de emisiones entre 2018 y 2020, lejos de perjudicar a la industria, la beneficiaría.

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Partiendo de unas emisiones WLTP infladas en el año 2020, a la industria le resultaría más sencillo cumplir con los objetivos de CO2 marcados para el año 2021. De la misma forma, debido a que los objetivos de 2021 sirven también como punto de partida para los límites establecidos en el periodo 2025-2030, el hecho de que hayan sido inflados previamente provocará que los recortes en emisiones a partir del mencionado año sean realmente menores a lo que se espera sobre el papel. “Debido a que solamente algunos fabricantes estarían inflando el punto de partida, tal situación podría desembocar en una distorsión de las condiciones con las que juegan los fabricantes”, asevera el documento oficial.

Con la finalidad de rectificar esta situación y neutralizar tales diferencias, la Comisión propone seguir “tres líneas de acción”. La primera de ellas es que el punto de partida para los objetivos de emisiones creado en 2020 “deberá tomarse de las emisiones WLTP registradas y no de las declaradas por los fabricantes”. En segundo lugar, la CE propone “incrementar la transparencia y verificabilidad” de los resultados del WLTP para los vehículos registrados en 2020. Para terminar, en tercer lugar, la CE seguirá dando apoyo a los Estados Miembro para la correcta implementación del ciclo de homologación WLTP.

¿Por qué pagaremos los consumidores?

Lo más alarmante de todo esto es que, una vez más, seremos los consumidores los mayores perjudicados. Por un lado, los niveles de polución de las ciudades no se reducirán en medida de lo previsto, por lo que sus habitantes pagarán con su salud y con las arcas de la sanidad pública las graves consecuencias que provoca la deteriorada atmósfera que se respira en las urbes. Por el otro, la inflación voluntaria de los niveles de emisiones de CO2 de una gran parte de los coches del mercado provocará, en determinados países, un incremento en la recaudación de impuestos asociados a la compra de vehículos.

En el caso de España, debido a que el impuesto de matriculación se divide en cuatro tramos, de los cuales el primero deja al comprador exento del pago, adquirir un automóvil se encarecerá una media de entre 750 y 2.500 euros. Según datos publicados por El Mundo, hasta un 60% de los coches vendidos a partir del 1 de septiembre de 2018 saltarán de tramo impositivo. Por el contrario, en 2017, cerca del 70% de los vehículos matriculados en España quedaron exentos de pagar el impuesto. Con la llegada del WLTP y sus cifras de emisiones infladas, muchos modelos que antes estaban exentos saltarán al siguiente tramo y pasarán a pagar un impuesto del 4,75%.

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