PUNTO DE INFLEXIÓN

¿Cuándo invertir en la electrificación? La gran pregunta de los proveedores

La industria anticipa grandes ofensivas eléctricas por parte de casi todas las marcas. Los proveedores, sin embargo, tienen un gran dilema. ¿Invertir o esperar? Esa es la cuestión.

Los proveedores de componentes tendrán que adaptarse a la nueva era de la electrificación.
Los proveedores de componentes tendrán que adaptarse a la nueva era de la electrificación.

Los fabricantes preparan grandes ofensivas eléctricas para los próximos años. Por ejemplo, Ford pretende invertir 11.000 millones de dólares en el desarrollo y lanzamiento de 16 vehículos 100% eléctricos y 24 híbridos o híbridos enchufables (PHEV) para 2022. General Motors (GM), que ya ofrece dos PHEV en Estados Unidos, tiene previsto lanzar, como mínimo 20 vehículos electrificados en 2023. Volkswagen producirá más de 30 vehículos electrificados para 2025 y Mercedes, BMW y la gran mayoría de marcas tienen planes eléctricos. Solo Mazda, Subaru o Suzuki parecen girar la vista a otro lado.

Sin embargo, los proveedores se mantienen cautos. Ciertamente, muchas empresas están apostando por tecnologías eléctricas en una carrera que les podría hacer ganar miles de millones. Sin embargo, pese a los anuncios ambiciosos por parte de los fabricantes, los compradores siguen entrando en el segmento eléctrico poco a poco, por lo que el futuro es un enorme interrogante para las empresas que producen los componentes que formarán los eléctricos.

¿Cuándo?

La gran pregunta es, una vez los proveedores decidan que apostarán por la electrificación, cuándo invertir por la producción y la investigación y desarrollo de los componentes y materiales de los futuros eléctricos. El escenario es complicado, porque si las estimaciones de producción y ventas de los fabricantes no se cumplen, y los proveedores invierten miles de millones para prepararse para una demanda que nunca llega, podrían quedar muy tocados económicamente. ¿Qué harán los proveedores? ¿Harán caso a las previsiones o se protegerán apostando por producir menos?

Daimler, por ejemplo, planea electrificar toda su gama en 2022. "Este hecho podría ocasionar la utilización excesiva o insuficiente de la capacidad de producción de determinados proveedores. Si los proveedores no pueden cubrir sus costes fijos, existe el riesgo de que puedan exigir pagos de compensación", exponía un informe de Mercedes-Benz.

Parece que lo que sí está claro, sin embargo, es que, aunque los motores de combustión seguirán en la industria mucho tiempo, hay una apuesta muy marcada hacia la electrificación, que tendrá consecuencias en las cadenas de montaje de todas las marcas y proveedores.

Menos componentes

Los coches eléctricos tienen tres veces menos componentes que los de combustión, sobre todo gracias a la ausencia de la transmisión, los complejos motores térmicos y los sistemas de escape. Dicho de otra manera, los proveedores tendrán menos productos para ofrecer a las marcas que, poco a poco, dejarán de producir vehículos de combustión.

Por si fuera poco, nuevos actores entrarán en la guerra por los contratos. Más allá de los proveedores de la industria automotriz, empresas aerospaciales y de defensa podrían ver una puerta de entrada a un nuevo sector muy lucrativo y lleno de nuevas oportunidades. En un eléctrico, el valor del vehículo pasa del motor a la batería, una hecho que también llamará a empresas como Samsung, LG ChemPanasonic, entre muchas otras.

Posicionarse y prepararse

Ante estas nuevas 'amenazas', los proveedores responden con adquisiciones estratégicas y grandes inversiones en investigación y desarrollo para empezar a producir motores eléctricos a la vez de bloques de combustión, transmisiones y demás componentes propios de los vehículos de combustión.

Por ejemplo, Denso invertirá 1.000 millones en su planta de Maryville, Tennesse, que se convertirá en su principal foco de producción de componentes para vehículos eléctricos, híbridos y autónomos. BorgWarner, otra gran empresa, está expandiendo su negocio a los componentes de eléctricos y PHEV, incluyendo transmisiones, embragues y turbos para híbridos, invirtiendo 1.300 millones de dólares. La empresa espera que el 12% del total de sus ingresos en 2020 pertenezca al sector eléctrico. En 2016 solo fue el 1%.

En general, la mayoría de proveedores están realizando inversiones para prepararse para cuando el sector y el mercado decidan que es el momento de los eléctricos. Bosch, por poner más ejemplos, también ha anunciado inversiones por valor de 450 millones de dólares. Según los expertos, la transición hacia la electrificación total será larga, pero los proveedores tienen ante sí un desafío del que pueden salir como ganadores, convirtiéndose en los referentes del futuro en la industria, o como fracasados, con pérdidas millonarias.

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