Híbridos y Eléctricos

5 MILLONES DE VENTAS EN 2025

Por qué el vehículo eléctrico de China no sufrirá la desaceleración económica

La apertura del Gobierno chino está atrayendo cada vez más a compañías extranjeras. Los fabricantes chinos, por su parte, han recibido positivamente las nuevas políticas, entre las que se incluye que una cuota del 10% corresponda a ventas de vehículos eléctricos. 

China quiere vender más de cinco millones de vehículos eléctricos en 2025.
China quiere vender más de cinco millones de vehículos eléctricos en 2025.

China se ha convertido en el mayor escaparate global para el vehículo eléctrico. El gigante asiático fue el pasado año el único mercado del mundo en el que se consiguió superar el millón de unidades matriculadas a pesar de experimentar un descenso de más del 6% en las ventas de los automóviles de combustión. Con el nuevo año, el Ejecutivo chino ha puesto en marcha nuevas políticas para evitar la guerra arancelaria que libró con los fabricantes extranjeros durante todo el 2018. Esta serie de medidas allanarán el camino para que el país cumpla su gran objetivo: vender más de cinco millones de vehículos eléctricos en 2025.

Por el momento, las expectativas de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China (CAAM, por sus siglas en inglés) pasan por vender 1.6 millones de vehículos eléctricos este año. Siguiendo el ritmo actual, donde el mercado chino produce más unidades que el resto del mundo, no debería de haber problemas. Si bien las ventas de automóviles propulsados por motor de combustión cayeron, las de eléctricos sufrieron debido, principalmente, a los mecanismos dispuestos por Pekín.      

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Compañías como Volkswagen ya fabrican sus vehículos eléctricos en China.

En 2018, los fabricantes extranjeros continuaron liderando el mercado de vehículos tradicional de China y sufrieron las políticas arancelarias. El Gobierno no solo obliga a actuar junto a un socio nacional a través de la creación una joint venture, sino que impuso altas tasas para todas aquellas compañías que decidieran producir en terreno chino, siendo la principal causa por la que las ventas descendieron. Sin embargo, los fabricantes chinos son los responsables del 98% de las ventas de vehículos eléctricos. No tienen que afrontar costes extras, se benefician de los subsidios –según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de EEUU, China ya ha gastado 58.000 millones de dólares en incentivos– y además se incluyen en listas blancas de empresas a las que el Gobierno les concede otras ventajas.

Las ciudades también conceden sus propias subvenciones en base a sus necesidades y a los requisitos de emisiones. Shenzhen, una de las principales potencias de la industria automotriz china, ha estipulado que todos los autobuses y taxis que operen allí deberán ser eléctricos en 2020. En Shanghái, los compradores de vehículos eléctricos disfrutan de exenciones fiscales que pueden alcanzar hasta 12.000 dólares –unos 10.000 euros– por hogar.  Además, entre las nuevas medidas del Gobierno, la más llamativa resulta la imposición a los fabricantes de cumplir con que un mínimo de las ventas del 10% corresponda a vehículos eléctricos, lo que obligará a las compañías a seguir produciendo y apostando por la electrificación de su gama si no quieren pagar una multa.

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La apertura del Gobierno chino ha atraído a los principales proveedores de baterías surcoreanos

Con un nuevo escenario para las compañías extranjeras, liberadas de la alta presión fiscal, la apuesta de China por el vehículo eléctrico sigue atrayendo la inversión. Principalmente en el segmento de las baterías, donde proveedores como los surcoreanos SK Innovation, Samsung SDI o LG Chem han llegado a firmar un acuerdo por valor de 78.000 millones de euros para competir con Contemporary Amperex Technology, el mayor fabricante de baterías del mundo.

También para los fabricantes de coches. Tesla, la firma californiana de vehículos eléctricos de altas prestaciones, comenzó a construir recientemente la Gigafactoría 3 en Shanghái para fabricar allí mismo su última propuesta, el Model 3. La inversión de la empresa que preside Elon Musk rondará los 2.000 millones de dólares. Volkswagen, por su parte, contempla invertir 10.000 millones de dólares en los próximos seis años para producir automóviles y baterías en China, y otros como Mercedes-Benz, Audi o Jaguar ya han anunciado que producirán sus vehículos en el gigante asiático a partir de 2020. Estos montantes se suman a un aumento del capital privado procedente de fondos de inversión: el fabricante Rival Xpeng ha recaudado 1.460 millones de dólares de inversores como Alibaba.

Aunque las previsiones sean optimistas, el cambio de tendencia del Gobierno facilitará el crecimiento del ecosistema de vehículos eléctricos. El Ejecutivo entiende que, aunque ahora mismo ningún fabricante sería rentable sin las subvenciones y estas representen un coste alto para las cuentas públicas, los beneficios a largo plazo contrarrestarán esas pérdidas iniciales en un país cuyas ciudades se asfixian en los altos niveles de contaminación. Una forma radicalmente distinta a la europea de concebir el mercado de vehículos eléctricos, en la que los costes del presente representan los beneficios del futuro.

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