Híbridos y Eléctricos

PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

La batería de CATL integrada en el chasis de un coche eléctrico ofrece 800 km de autonomía

La nueva tecnología de CATL integrará las celdas de la batería en el propio chasis del vehículo eléctrico, permitiendo eliminar elementos auxiliares de contención y conexión y aumentando la autonomía hasta los 800 kilómetros.

La nueva tecnología de CATL permitirá integrar las celdas de baterías en el chasis de los coches eléctricos, aumentando su autonomía y reduciendo su precio.
La nueva tecnología de CATL permitirá integrar las celdas de baterías en el chasis de los coches eléctricos, aumentando su autonomía y reduciendo su precio.

El fabricante chino de baterías CATL ha anunciado que está trabajando en una nueva tecnología que permite incorporar las celdas de la batería de un coche eléctrico directamente en el chasis del vehículo. Esta disposición evitaría el obligado empaquetamiento que hoy en día reciben las baterías cuyas celdas, agrupadas en módulos, se instalan en el interior de una carcasa estanca, muy resistente y refrigerada a la que se somete a todo tipo de pruebas de seguridad. Por esta razón, las baterías de los coches eléctricos son tan voluminosas y tan pesadas, lo que repercute en la eficiencia y en el precio final de los vehículos.

Las baterías de la mayoría de los vehículos eléctricos están formadas por un número variable de celdas, en las que se producen las reacciones químicas que dan lugar a una corriente eléctrica que alimenta el motor. En su interior se encuentran los electrodos (cátodo y ánodo), el separador que evita que se toquen y el electrolito en el que están sumergidos y por el que viajan los iones. A su vez, estas celdas se reúnen en módulos y estos se conectan entre ellos para formar el paquete de batería completo.

El proyecto de CATL simplificaría considerablemente este esquema ya que integraría las celdas en el propio chasis del vehículo, lo que eliminaría elementos auxiliares de contención y conexión permitiendo aumentar su número. La consecuencia directa sería un incremento en la autonomía y una reducción de los precios de venta.

Según explicó el presidente de CATL, Zeng Yuqun, en una conferencia celebrada en Wuhan, los coches eléctricos que dispusieran de esta nueva tecnología podrían alcanzar autonomías de más de 800 kilómetros con cada carga de sus baterías integradas. Por ahora, CATL no ha informado la fase en la que se encuentra esta investigación. No se ha mostrado ningún prototipo funcional, ni se han anunciado colaboraciones con fabricantes de automóviles para implementar este nuevo diseño en alguno de sus vehículos.

El proceso de creación de un coche eléctrico actualmente no traspasa las paredes de los fabricantes de automóviles. Estos diseñan el vehículo y reservan un espacio para la colocación de la batería. Además se encargan de empaquetar, primero en módulos y después en una carcasa, las celdas que les suministran los proveedores. Una tecnología como esta permitirá a los fabricantes de baterías participar en el diseño de los vehículos junto con las empresas automovilísticas desde una etapa mucho más temprana de su desarrollo.

El objetivo de CATL es lanzar este tipo de baterías al mercado para su comercialización antes de 2030. Actualmente, el fabricante chino suministra baterías de litio-ferrofosfato a Tesla para el Model 3 que el fabricante californiano ensambla en Shanghái. En estas baterías, CATL ya ha empleado un nuevo método de ensamblaje llamado cell-to-pack (CTP). Se trata de una arquitectura de la batería que prescinde de los módulos en los que se subdividen estas, aprovechando mejor el espacio y aumentando el material activo.

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