Híbridos y Eléctricos

CURIOSIDAD

Un coche eléctrico sin baterías en 1934

Allá por el año 1934 circulaba un automóvil que no se conformaba solo con ser eléctrico sino que además funcionaba sin baterías. Éste fue uno de los cientos de desarrollos que un genio hizo de sus patentes.

Cuando la industria automovilística estaba en pleno auge y los coches a vapor habían desaparecido para dar paso a los motores de combustión alimentados por gasolina. En la ciudad de Buffalo, al norte de Nueva York, un automóvil extraño se dejó ver cerca del cruce de un semáforo. El coche era un lujoso Berlina Pierce-Arrow modelo del año 31.

Mientras esperaba a que el semáforo le diera paso, un peatón notó como el coche no emitía ningún tipo de humo a través del escape y, además, ningún olor a gasolina emanaba del motor. Lleno de  curiosidad, el peatón se acerca al automóvil para indicar al dueño acerca del aparente problema. Al escuchar esto, el conductor bajó la ventanilla del lujoso auto, y agradeció el comentario indicando que el automóvil no producía humo debido a que no tenía motor de combustión.

Esto causó una conmoción en el transeúnte. Pidió permiso para abrir el capó y poder verlo. Y en efecto, el automóvil carecía de motor de combustión. En su lugar, había un motor eléctrico y un recibidor de energía inalámbrica.  Al percatarse de esto, el sujeto se acercó de nuevo a la ventanilla y pidió una explicación. El conductor era Petar Savo, pero él no era el responsable de aquella maravilla. “Pregúntele a mi pasajero del asiento trasero” replicó. Al observar el asiento de los pasajeros,  pudo ver a nada menos que al genio, Nikola Tesla. Segundos después, el coche arrancó y se marchó sin hacer ruido.

Hoy en día se asume que un coche eléctrico debe poseer un sistema de baterías recargables que brindan la autonomía necesaria hasta descargarse y comenzar el ciclo de nuevo. Ese concepto se comenzó a explotar tiempo atrás y fue así como surgieron los primeros coches eléctricos. Sin embargo, eran lentos, limitándose a los 35 kilómetros por hora en picos de pocos segundos. Si esta velocidad se rebasada las baterías explotaban. Además su costo era altísimo.

A diferencia de esto, el coche modificado por Tesla tenía algo que ningún ingeniero pudo haber imaginado. Dentro, había una pequeña antena que recibía energía eléctrica de forma inalámbrica y la transformaba con un generador eléctrico en corriente continua, (sustituyendo la función de las baterías) para hacer funcionar al coche, permitiendo así, acelerar o disminuir la velocidad.

Sin embargo, toda innovación requiere una gran inversión. Los magnates petroleros veían con recelo este sistema y temían que interfiriera en la creciente industria del gas. Fue así como el proyecto se desvaneció, y con la introducción del encendido eléctrico para los coches con motor de combustión y la mejora de velocidad de los coches con nafta hizo que el sistema eléctrico fuera olvidado poco a poco. 

¿Es ahora el momento de introducir la energía inalámbrica?

Para saber más:
Nikola Tesla (Wikipedia)
Electricidad inalámbrica (Wikipedia)

 

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