Híbridos y Eléctricos

Cargador Mennekes
Cargador Mennekes

Los éxitos del magnate y empresario norteamericano Elon Musk asociados a empresas punteras e innovadoras como PayPal, SpaceX, Hyperloop, SolarCity, The Boring Company, Neuralink u OpenAI le han granjeado fama y dinero. Pero si algo le ha reportado reconocimiento mundial y una legión de seguidores es su proyecto Tesla Motors y el haber revolucionado el sector de la automoción, acelerando la transición al vehículo eléctrico.

Por eso, todo lo que dice o hace Musk tiene repercusión planetaria en medios de comunicación y redes sociales y lo último que ha dicho, no ha dejado indiferente a nadie.

En twitter, donde cuenta con casi 77 millones de seguidores (probablemente más cuando este artículo vea la luz), escribió a raíz del conflicto ucraniano: "odio decir esto, pero necesitamos incrementar inmediatamente la producción de petróleo y gas". Añadió que era consciente de que ello afectaría a Tesla, "pero las soluciones basadas en energía sostenible, simplemente no pueden reaccionar instantáneamente a las exportaciones rusas de petróleo y gas".

Es difícil no darle la razón, por muy ecologista que uno pueda sentirse, porque el sistema energético mundial, a excepción de algunos países privilegiados como Costa Rica, Uruguay, Islandia o Noruega, sigue dependiendo de combustibles fósiles para electrificarse. Pero hay un matiz geopolítico que condiciona su argumento, en función de dónde se haga el análisis.

Si Elon Musk se llamara Eladio Almizcle (no me juzguen, es la traducción literal al castellano de su apellido) y residiera en España, ¿cómo habría enfocado su argumento y por qué?

Supongamos que Eladio hubiera inventado un coche eléctrico y lo hubiera llamado Mónico, en honor a Mónico Sánchez, coetáneo de Edison y Tesla e ingeniero eléctrico, pero nacido en un pequeño pueblo de Ciudad Real, que se convirtió en un empresario de éxito tras idear una máquina de rayos X portátil. Es mucho suponer, partiendo de la base de que ser emprendedor en España es hoy día un dolor y ser inventor, peor aún, en un país berlanguiano en el que los esfuerzos se ven superados por adversidades que dan al traste con lo previsto.

Pero hagamos el ejercicio...

Mientras que Estados Unidos es uno de los principales productores y exportadores de petróleo y gas del mundo, España es un país completamente dependiente de la importación de combustibles fósiles desde terceros países. La factura española del petróleo y el gas asciende a 5 millones de euros cada hora y supuso el desembolso de 46.575 millones de euros en 2021.

Las consecuencias económicas del conflicto entre la OTAN y Rusia por el control de Ucrania las estamos padeciendo los países europeos al tener que importar gas y petróleo a precios elevados que ofrecen pingües beneficios a sus exportadores como Estados Unidos que, de hecho, ya se ha convertido en el primer proveedor de gas a España, por encima de Argelia.

Si Elon Musk se llamara Eladio Almizcle y viviera, por ejemplo, en Alcantarilla, Murcia, probablemente habría defendido en su cuenta de twitter la necesidad imperiosa de redoblar esfuerzos para impulsar las energías renovables y el almacenamiento energético en España para incrementar la autosuficiencia energética y reducir el coste de las importaciones de combustibles fósiles.

Igualmente, hubiera destacado el papel del vehículo eléctrico no solo como instrumento de movilidad sostenible, sino también y sobre todo como eje de eficiencia energética, al ser el único sistema de propulsión capaz de interactuar con el sistema eléctrico para impulsar las energías renovables, la generación distribuida y el almacenamiento energético gracias a la bidireccionalidad de la recarga, algo que ya se practica en España, empleando parte de la electricidad acumulada en la batería del vehículo y obtenida en horas valle, aprovechando la generación renovable, para entregarla a un edificio o vivienda en horas pico en las que la electricidad no solo está disparada en coste, sino que procede de fuentes fósiles.

Es cierto que en el mundo llevamos ligados más de 160 años al petróleo y se conocen aplicaciones del gas natural ya en la China del siglo X, por lo que es difícil pensar que vayamos a hacer una transición inmediata y completa hacia las energías renovables y más aún en España, donde hemos padecido un parón entre 2015 y 2018 por los efectos de un impuesto al autoconsumo y donde siete reactores nucleares en operación en cinco centrales, proporcionan cerca del 6,5% del total de la potencia eléctrica instalada en el país, imprescindible por ahora para el equilibrio de la curva de demanda.

El conflicto de Ucrania ha puesto de manifiesto nuestras debilidades energéticas como país y como continente, pero también es tiempo de reflexionar acerca de lo que debemos hacer por lograr la autosuficiencia energética con fuentes autóctonas en un entramado geopolítico tan complicado como el que nos toca vivir. Yo, si puedo elegir, me quedo con las reflexiones de Eladio.

Conversaciones: