Scoot en Barcelona.
Scoot en Barcelona.

La ciudad de Barcelona no toma decisiones. Ya se han consumido tres cuartas partes de la legislatura municipal y no se conoce un nuevo plan de movilidad urbana, ambicioso y valiente, que afronte la nueva movilidad y los retos que ella conlleva.
 
La genética morada del consistorio tiende a frenar todo lo que huele a capitalismo, y aunque la economía colaborativa suena a social, detrás hay “startups” e inversores que persiguen hacer dinero con una buena idea. También se recurre al concepto de no permitir que empresas privadas hagan negocio en el espacio público porque, este espacio, hay que preservarlo para el ciudadano. Es curioso porque el ayuntamiento de Madrid, también de sangre morada, ha sido mucho más valiente y sí que está afrontando los nuevos retos.
 
Por distintos motivos, la ciudad de Barcelona, no tiene una política clara y se dificulta el lanzamiento y la libre competencia de empresas privadas, para los negocios que llevan la palabra “sharing”: “car-sharing”, “bike-sharing”, “ride-sharing”, etc. Lo único que se ha librado de esta parálisis es el “moto-sharing”, seguramente porque Barcelona es la ciudad de las motos, con más de 280.000 motos censadas.
 
En la Ciudad Condal están operando diferentes empresas como e-Cooltra, Motit, Yugo, Muving y esta semana se ha lanzado Scoot con 500 motos más. Scoot Networks es una “startup” proveniente de San Francisco que utiliza Barcelona como su ciudad de desembarco en Europa.
 
Durante unas semanas he sido “beta tester” del servicio Scoot y de las motos eléctricas Silence. Ha sido una experiencia excelente: buena usabilidad de la app, inmediatez en la interacción con la moto, cascos de calidad y selección de una potente moto eléctrica del fabricante español Scutum. La verdad es que hacía tiempo que no disfrutaba tanto en moto por Barcelona.
 
Soy usuario habitual de las distintas empresas de vehículo compartido, sin embargo esta experiencia con Scoot me ha hecho reflexionar sobre un aspecto que entiendo que va a ser clave en este negocio: los clientes cada vez van a ser más exigentes, por ello, las empresas que tendrán éxito serán aquellas que sepan superar, todos los días, las expectativas del usuario. Por lo tanto, no  se trata de un negocio en el que se despliegan los vehículos, se operan y se recauda dinero, si no que se trata de un negocio de mejora continua, donde las empresas han de seguir mejorando las apps, mejorando la usabilidad, mejorando la interacción con el vehículo, innovando las opciones de contratación y sobre todo renovando continuamente la flota para poder ofrecer mejor experiencia de usuario que los competidores.

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