Históricamente se ha recurrido a la estrategia de confrontación y bipolarización para movilizar a las masas. Es una herramienta muy potente porque, cuando sólo se tienen dos opciones, las personas se tienen que posicionar en uno de los dos polos. Es decir, conmigo, o contra mí.

Con el coche eléctrico se ha utilizado la misma estrategia de marketing, si no estás a favor del coche eléctrico, estás a favor de los combustibles fósiles, a favor de los gases de efecto invernadero y a favor de las emisiones nocivas para la salud. Sin duda, es una estrategia errónea. Pensad que todos los agentes implicados pagan las nóminas de hoy, gracias a la venta de vehículos de combustión interna o gracias a que el mercado energético no cambie.

No es acertada esta bipolarización porque, en un futuro cercano, convivirán diferentes energías y tecnologías para cubrir todas las necesidades  y casuísticas que hay tanto a nivel urbano como interurbano. Para hacer tangible la situación con cifras y datos, pondré dos ejemplos.

En España hay aproximadamente un parque de 22 millones de turismos pero, según números del INE, tan sólo 9 millones duermen en el garaje de la vivienda de su dueño. Eso quiere decir que hay 13 millones de coches que duermen en la calle o en un parking de rotación. Con estas cifras se ve difícil la electrificación total del parque, hasta que los fabricantes consigan autonomías eléctricas similares a los vehículos de combustión.

Otro ejemplo es el transporte de pasajeros y mercancías, donde hay distintas tecnologías alternativas disponibles: eléctrico 100%, híbrido paralelo, híbrido enchufable, gas natural comprimido o gas natural licuado. Mientras que en el transporte urbano tienen viabilidad todas las tecnologías porque todas ellas cubren las autonomías necesarias, sin embargo, para transporte en obras, transporte regional o transporte nacional, a día de hoy, son más viables las tecnologías alternativas basadas en gas natural comprimido o en gas natural licuado.

¿Qué es lo que se debería haber hecho?, y como no se hizo, ¿qué es lo que se tiene que hacer?.

No hay ninguna empresa que quiera pasar a la historia como el próximo Kodak o Nokia, que vieron venir la disrupción en su industria y se dejaron morir ordeñando la vaca. Las principales compañías tienen predisposición al cambio porque intuyen que la nueva tarta de la movilidad será más grande que la actual, pero para dar los pasos firmes hacia el cambio, las empresas necesitan certidumbre.

Como nunca ha habido certidumbre, todas las empresas están a la defensiva porque hay que pagar las nóminas, nóminas que a día de hoy se pagan ordeñando la vaca. Si se hubiese negociado con los principales agentes una serie de hitos, aunque hubiesen sido hitos muy modestos, estos se habrían cumplido, seguro que tendríamos un parque de vehículos de energías alternativas mucho más grande que el actual y la industria estaría convencida de que los cambios son una oportunidad y no una amenaza.

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