Híbridos y Eléctricos

El sector industrial es clave para crear empleo de calidad y estimular un crecimiento económico sostenible a largo plazo. La automoción es uno de los sectores líderes para esta industrialización de nuestro país ya que siempre ha contado con una excelente base manufacturera, tanto en el ensamblado de vehículos, como en la industria de componentes. España es el segundo productor europeo de vehículos y el octavo a nivel mundial.

Para la elaboración de este artículo, he estado releyendo algunos artículos e informes que se elaboraron, por la industria de automoción española, tan sólo 18-12 meses atrás y me sorprende o lo rápido que están yendo los acontecimientos o la poca visión que se expone públicamente. Sin embargo, es vital saber que le va a pasar a la industria y reconvertirla rápidamente, anticipando la nueva era del coche eléctrico, conectado y autónomo.

En nuestros coches ya han entrado las tecnológicas de Silicon Valley, Apple o Google. A modo de ejemplo, algunos fabricantes han dejado de pagar el costoso desarrollo de sistemas de navegación porque es imposible igualar las prestaciones de Google Maps, igual ha pasado con los sistemas de CarPlay de Apple o Android Auto que están solapando funcionalidades con los sistemas de infoentretenimiento de los vehículos, y no os quepa la menor duda que los acabarán sustituyendo totalmente.

Por otro lado están surgiendo “startups”, en cualquier parte del mundo, desarrollando sistemas con base en la recolección y procesamiento de datos de los vehículos, los cuales están evolucionando a sistemas de inteligencia artificial para coches autónomos, conectividad de los vehículos para interactuar con la ciudad, con la vía y con otros vehículos y también sistemas que posibilitan los nuevos modelos de negocio que afronta el sector, como puede ser el “sharing”… por poner algunos ejemplos.

Visualizar cómo evolucionará la relación entre marcas, fabricantes de componentes tradicionales, grandes tecnológicas y nuevos “startups”, es clave para anticipar y posicionarse adecuadamente en el nuevo sector. Hay tres escenarios: o bien que las empresas tecnológicas acaben sacando al mercado sus propios vehículos, o bien que los fabricantes tradicionales cierren alianzas estratégicas con las tecnológicas, o que las grandes tecnológicas y “startups” sean los nuevos proveedores de sistemas de la industria. Hay que tener claro lo que va a pasar para no perder la posición que la industria española se ha ganado a lo largo de los años.

Entre las  luces y sombras del sector, sí que hay empresas españolas de componentes que años atrás leyeron muy bien la foto y actualmente fabrican sistemas tanto de vehículo eléctrico como de vehículo autónomo, con los que están ganando contratos a nivel mundial.

Personalmente creo que los “Spaniards” tenemos el defecto de vender el vaso medio vacío, cuando realmente está medido lleno. Es decir, creo que estamos mejor de lo que decimos. En lo que tengo mis dudas y temores, es si la industria tradicional española sabe interrelacionarse con empresas tecnológicas o con un “startup” de New Deli, o de San Francisco, o de Barcelona. Nuevos jugadores que han venido para quedarse.

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