Durante décadas, el transporte marítimo ha sido considerado una pieza esencial de la economía mundial, pero también una fuente invisible de contaminación acústica en los océanos. El ruido generado por los grandes buques se propaga a grandes distancias bajo el agua y altera profundamente el comportamiento de numerosas especies marinas.
Ahora, un equipo de investigadores en Alemania trabaja en una solución que podría cambiar ese escenario: hélices capaces de reducir drásticamente ese ruido sin afectar la velocidad ni la eficiencia de los barcos.

El efecto de la cavitación
El ruido submarino producido por los barcos se origina principalmente por un fenómeno físico conocido como cavitación. Cuando la presión en determinadas zonas de la hélice desciende, el agua se vaporiza formando pequeñas burbujas que colapsan violentamente al recuperar la presión. Ese colapso genera impulsos acústicos que pueden propagarse a lo largo de grandes distancias en el océano.
Este tipo de contaminación sonora se ha convertido en una preocupación creciente para los científicos. Diversos estudios han demostrado que el sonido emitido por los buques puede interferir con la comunicación entre animales marinos, alterar sus patrones de alimentación e incluso afectar a sus ciclos de reproducción.
Aunque a simple vista pueda parecer un efecto secundario inevitable, los científicos advierten de que este fenómeno interfiere con procesos vitales de numerosas especies marinas, especialmente mamíferos como ballenas y delfines, que dependen del sonido para comunicarse, orientarse o encontrar alimento.
En este escenario, con el objetivo de abordar uno de los problemas menos visibles de la navegación moderna, el ruido submarino generado por las hélices, se encuentra el proyecto MinKav, impulsado por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Kiel (HAW Kiel), que busca rediseñar las hélices de los buques comerciales para minimizar su impacto acústico en el entorno marino. La iniciativa comenzó oficialmente el 1 de enero de 2026 y cuenta con una financiación de 390.000 euros aportada por el estado alemán de Schleswig-Holstein.
Hasta ahora, la solución más habitual para reducir ese impacto consistía simplemente en disminuir la velocidad de los barcos. Sin embargo, esa medida plantea un problema evidente para el comercio mundial: viajes más largos implican mayores costes logísticos y una reducción de la eficiencia del transporte marítimo, que mueve alrededor del 90 % del comercio internacional.

Hélices silenciosas sin necesidad de motores eléctricos
El proyecto MinKav intenta romper ese dilema entre sostenibilidad y eficiencia. Los ingenieros trabajan en nuevos diseños de hélices que permitan reducir el ruido generado por la cavitación sin sacrificar ni la velocidad ni el rendimiento energético de los buques.
Para lograrlo, el equipo está replanteando elementos clave del diseño hidrodinámico de las palas. Cambios en la forma, la distribución de presión o la interacción con el flujo de agua pueden disminuir la formación de burbujas y, por tanto, el ruido que se genera cuando estas colapsan.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que sus soluciones no se limitan únicamente a barcos de nueva construcción. Los investigadores también buscan desarrollar tecnologías que puedan aplicarse a embarcaciones ya existentes, lo que ampliaría considerablemente el impacto potencial de la innovación en la flota mundial.
La investigación se prolongará hasta el 31 de diciembre de 2028, periodo durante el cual se probarán distintos diseños y modelos de hélices en simulaciones y ensayos experimentales.
El reto no es menor. El transporte marítimo depende de un equilibrio delicado entre velocidad, consumo energético y capacidad de carga. Cualquier modificación en la propulsión de los barcos debe garantizar que el rendimiento no se vea comprometido.
Por eso, el verdadero valor del CC no está únicamente en reducir el ruido submarino, sino en demostrar que esa reducción puede lograrse sin penalizar la eficiencia de los buques. Si el objetivo se cumple, la industria naval podría incorporar progresivamente este tipo de hélices en nuevas generaciones de barcos.