La llegada de nuevas plataformas eléctricas a las fábricas españolas está modificando las necesidades de contratación de los fabricantes, que empiezan a demandar profesionales especializados en programación, electrónica, baterías y sistemas automatizados mientras determinadas ocupaciones relacionadas con los motores de combustión pierden perspectivas de futuro.
El escenario resulta especialmente complejo por la edad de los trabajadores, ya que buena parte de quienes desempeñan actualmente funciones industriales se aproxima a las últimas etapas de su vida laboral y la incorporación de jóvenes todavía es insuficiente para garantizar su sustitución, según los datos de Randstad Research, que sitúan en 590.183 los ocupados de la automoción española al cierre de 2025, incluyendo tanto la fabricación como las actividades de venta y reparación de vehículos.

Las fábricas españolas pierden trabajadores mientras aumenta el peso de los mayores de 55 años
Las diferencias entre las distintas actividades del automóvil ayudan a explicar la evolución del empleo, puesto que los concesionarios y talleres elevaron sus plantillas un 9,7 % interanual hasta alcanzar los 375.843 ocupados, mientras que la fabricación retrocedió un 4,6 % y terminó 2025 con 214.340 trabajadores, un contraste al que se añade el envejecimiento de las instalaciones industriales, donde los mayores de 55 años ya suman 43.427 empleados frente a los 39.093 que tienen entre 25 y 34 años.
La distribución por edades refleja que tres de cada cuatro profesionales del sector superan los 35 años y que el grupo más numeroso es el comprendido entre los 45 y los 54, con 158.559 ocupados, mientras que los menores de 25 años representan únicamente alrededor del 5 % del personal de fabricación y del 8 % en las actividades comerciales y de reparación, una situación que se acompaña de una notable desigualdad por sexos, dado que las mujeres apenas suponen el 19,2 % del empleo frente al 46,4 % registrado en el conjunto de la economía española.
El coche eléctrico amenaza determinados empleos, pero también obliga a contratar nuevos especialistas
El cambio en los procesos industriales plantea diferencias importantes entre las profesiones que tendrán continuidad y aquellas que podrían reducir su presencia en las cadenas de montaje, tal como explica Victoria Fabregat, responsable de cuentas estratégicas de automoción de Randstad, donde señala que la fabricación de un sistema de propulsión eléctrico requiere aproximadamente un tercio menos de componentes y horas de ensamblaje que uno térmico, lo que afecta especialmente a la producción de motores convencionales, cajas de cambios, transmisiones y sistemas de escape.

Frente a la menor necesidad de determinadas operaciones mecánicas y tareas repetitivas, los fabricantes buscan conocimientos relacionados con inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos, robótica industrial, mantenimiento avanzado y electrónica de potencia, además de especialistas en química de baterías, una reorganización que también alcanza a los proveedores de componentes y que afecta a una actividad con 203.658 empleos directos en España durante 2025, según SERNAUTO.
Esta necesidad de reconversión coincide con un periodo de menor actividad productiva, ya que España fabricó 2.274.026 vehículos en 2025, un 4,3 % menos que el año anterior, según ANFAC, que relaciona el descenso con la debilidad de la demanda europea y las adaptaciones necesarias para introducir nuevos modelos electrificados, de manera que la evolución del empleo industrial dependerá tanto de las adjudicaciones que consigan las plantas españolas como de la capacidad de fabricantes y proveedores para reciclar a sus trabajadores.