Ford reclama que la futura Ley de Aceleración Industrial de la Unión Europea no determine qué vehículos son ‘Made in Europe’ únicamente por el lugar donde se realiza su ensamblaje final. La compañía pide que Turquía y Reino Unido reciban un tratamiento equivalente a la UE cuando exista suficiente valor industrial europeo detrás del producto. Como ejemplo pone la E-Transit Custom: se ensambla en Turquía, pero su ingeniería procede de Reino Unido y Alemania, sus motores eléctricos se producen en territorio británico y más del 50% del valor de sus componentes se genera estrictamente dentro de la UE.
La petición llega mientras Bruselas negocia la Industrial Accelerator Act (IAA), una propuesta presentada por la Comisión Europea para reforzar la fabricación dentro de la Unión mediante criterios de origen europeo y bajas emisiones en determinadas ayudas públicas y contratos.

Ford comparte el objetivo de proteger la industria europea. Lo que discute es cómo determinar qué significa realmente fabricar en Europa.
“No dónde se aprieta el último tornillo”
Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, resume su posición con una frase especialmente gráfica: “Debe medirse dónde se genera el valor, no dónde se aprieta el último tornillo”.
El fabricante defiende que la industria del automóvil lleva décadas funcionando mediante cadenas de suministro distribuidas entre varios países.

Un vehículo puede diseñarse en Alemania, utilizar tecnología desarrollada en Reino Unido, incorporar baterías y componentes de proveedores de la UE y, finalmente, ensamblarse en Turquía.
Según Ford, ignorar todo lo anterior únicamente por ese último paso podría perjudicar precisamente a los proveedores europeos que la legislación pretende proteger.
La E-Transit Custom es el ejemplo que utiliza Ford
La compañía pone sobre la mesa uno de sus vehículos comerciales eléctricos más importantes. La Ford E-Transit Custom se diseña y desarrolla principalmente en Reino Unido y Alemania. Sus unidades de propulsión eléctrica se fabrican en Halewood, Reino Unido, las baterías de alta tensión proceden de la Unión Europea y, según Ford, más del 50% del valor total de sus componentes tiene origen estrictamente comunitario.
El ensamblaje final, sin embargo, tiene lugar en Turquía. Una interpretación restrictiva del futuro ‘Made in Europe’ podría hacer que ese vehículo quedara fuera de determinados incentivos o criterios de contratación vinculados a la fabricación europea.

Ford quiere incluir también a Reino Unido y Turquía
La propuesta del fabricante es conceder un tratamiento equivalente al de los 27 Estados miembros a determinados socios industriales estrechamente integrados con Europa, particularmente Reino Unido y Turquía, incorporando al mismo tiempo salvaguardas que impidan utilizar estos países simplemente para eludir las normas.
Ford argumenta además que obligar a reconstruir cadenas de suministro que ya funcionan podría provocar una pérdida de economías de escala y elevar los costes.
La advertencia tiene especial relevancia en los vehículos comerciales, donde el precio afecta directamente a autónomos y pequeñas empresas.
El ‘Made in Europe’ puede convertirse en otra gran batalla industrial
La IAA todavía es una propuesta legislativa, por lo que sus criterios definitivos no están cerrados. La Comisión pretende utilizar las compras públicas y determinados incentivos para aumentar la demanda de tecnologías y productos fabricados en Europa, incluyendo componentes del automóvil y tecnologías de cero emisiones.
La discusión que plantea Ford es, por tanto, mucho más amplia que una furgoneta: ¿debe considerarse europeo un vehículo por el lugar donde sale de la cadena de montaje o por cuánto valor industrial europeo contiene realmente?
La respuesta puede acabar determinando qué fábricas, proveedores y vehículos se benefician de una de las principales herramientas industriales que prepara Bruselas.