Un informe de PwC calcula que los vehículos de combustión interna tradicionales reducirán su peso en la producción mundial del 60% actual al 41% en 2030, mientras los coches eléctricos de batería subirían del 18% al 30%. La conclusión parece contundente: el coche de combustión dejaría de ser mayoritario. Sin embargo, hay un detalle importante. PwC contabiliza los automóviles híbridos en una categoría separada, y estos crecerían hasta representar otro 24% de la producción. Por tanto, si hablamos de automóviles que todavía incorporan un motor térmico, seguirían suponiendo aproximadamente dos tercios del total mundial.
La diferencia parece pequeña, pero cambia bastante la interpretación. El nuevo Global Automotive Outlook de PwC divide la producción en cuatro categorías: vehículos de combustión tradicionales, híbridos, eléctricos de batería y otras tecnologías.
Para 2030 plantea un reparto aproximado del 41% ICE (combustión) , 24% híbridos, 30% eléctricos de batería y 5% otras tecnologías.

El coche exclusivamente de combustión sí perdería la mayoría
En ese sentido, la afirmación de PwC es correcta si se utiliza una definición estricta: los automóviles impulsados únicamente mediante un motor de combustión pasarían de representar alrededor del 60% al 41%. Sería un cambio enorme en solo cinco años.
Los coches eléctricos puros avanzarían doce puntos porcentuales, del 18% al 30%, mientras los automóviles híbridos pasarían aproximadamente del 19% al 24%.
Pero sumar estos últimos al 41% de vehículos térmicos tradicionales deja alrededor de un 65% de la producción con algún tipo de motor de combustión.
Por eso sería más preciso decir que en 2030 el coche exclusivamente térmico dejará de dominar la producción, no que el motor de combustión habrá dejado de hacerlo.

Además, no estamos ante una previsión de producción convencional
Hay otro matiz importante en el origen de las cifras.
El estudio procede de una encuesta realizada entre marzo y abril de 2026 a 720 directivos de fabricantes y proveedores de primer nivel de 33 países. Se les preguntó qué porcentaje de la producción de sus organizaciones corresponde actualmente a cada tecnología y cuál esperan que represente dentro de cinco años.
Por tanto, no es exactamente una extrapolación estadística de todas las fábricas mundiales ni una previsión construida únicamente a partir de capacidades anunciadas.
Es, sobre todo, la expectativa de la propia industria sobre cómo cambiará su mezcla de producción.

La dirección sí coincide con otros grandes pronósticos
Eso no significa que el cambio descrito por PwC sea improbable.
La Agencia Internacional de la Energía también observa una reducción estructural del coche exclusivamente de combustión. Las ventas mundiales de enchufables (sumando coches eléctricos de batería e híbridos enchufables) superaron los 20 millones en 2025 y representaron alrededor de una cuarta parte del mercado mundial.
La AIE considera además que la cuota eléctrica continuará aumentando durante esta década.
China será decisiva. PwC espera que allí los eléctricos puros alcancen el 40% de la producción en 2030, mientras los coches exclusivamente de combustión caerían al 29%. Estados Unidos avanzaría mucho más lentamente y conservaría un 51% de ICE tradicionales.
La conclusión, por tanto, necesita una precisión importante: sí parece muy posible que antes de terminar la década los coches exclusivamente térmicos pierdan la mayoría de la producción mundial. Pero eso no significa todavía el final del dominio del motor de combustión. Los híbridos pueden prolongar su presencia durante bastante más tiempo.