La vigilancia aérea de la DGT atraviesa un momento delicado después de que Eliance, la empresa adjudicataria de la operación de sus helicópteros, haya comunicado su entrada en preconcurso de acreedores. Según CCOO (Comisiones Obreras), las aeronaves ya habrían dejado de operar en las bases de Málaga, Sevilla y Santiago de Compostela. La situación resulta especialmente llamativa porque el contrato, adjudicado por más de 51 millones de euros, pretendía justamente reforzar la Unidad de Medios Aéreos y elevar sus horas de vuelo anuales de unas 2.700 a 5.500. Por ahora, eso no significa que todos los Pegasus hayan dejado de volar.
Ese último matiz es importante. Hablar de un preconcurso de acreedores no equivale a la desaparición inmediata de la empresa ni a la paralización automática de todos sus contratos. Es un mecanismo previo con el que una compañía intenta negociar y reorganizar su situación financiera para evitar llegar a un concurso.

El problema es que, según el sindicato, la crisis ya estaría afectando al servicio que presta para Tráfico.
Tres bases habrían dejado ya de operar
CCOO asegura que los helicópteros destinados en Málaga, Sevilla y Santiago de Compostela han dejado de volar. El sindicato ha advertido de las posibles consecuencias para la vigilancia de las carreteras y considera que la situación compromete un servicio esencial de la Administración.
Eliance habría comunicado el preconcurso a una plantilla de alrededor de 230 trabajadores, después de registrar pérdidas de 24 millones de euros durante el último ejercicio citado por el sindicato.
La compañía está especializada en servicios aéreos que van bastante más allá de Tráfico: realiza operaciones vinculadas a emergencias, asistencia sanitaria y extinción de incendios, además de haber participado en otros servicios como la cobertura aérea de la Vuelta Ciclista.

Un contrato de más de 51 millones para volar mucho más
La situación resulta especialmente relevante por el tamaño del contrato adjudicado por la DGT. La licitación del Servicio Aéreo de Regulación y Vigilancia del Tráfico tenía un presupuesto base sin impuestos de 51,14 millones de euros y un valor estimado superior a 83 millones.
Uno de los objetivos anunciados era prácticamente duplicar la actividad aérea, pasando de unas 2.700 horas de vuelo anuales a alrededor de 5.500.
Los Pegasus permiten vigilar desde el aire comportamientos difíciles de controlar desde un radar fijo: excesos de velocidad, utilización del teléfono móvil, cinturón de seguridad o determinadas maniobras.

No son, sin embargo, el único recurso disponible. La DGT combina estos helicópteros con drones, radares fijos y móviles, cámaras y vehículos camuflados.
No significa que España se haya quedado sin vigilancia aérea
También conviene evitar otra conclusión precipitada. La información disponible habla de determinadas bases sin actividad, no de una paralización definitiva de toda la Unidad de Medios Aéreos.
Además, la DGT dispone de diferentes bases y medios alternativos de vigilancia. Lo relevante es que una adjudicación diseñada para aumentar de forma importante el número de horas de vuelo se encuentra ahora ante el escenario contrario: la situación financiera de la empresa operadora estaría dejando parte de la flota temporalmente en tierra.
La evolución del preconcurso y la respuesta de Interior serán ahora determinantes para saber si se trata de una interrupción puntual o si obliga a replantear la operativa aérea de la DGT.