Volkswagen ha decidido utilizar uno de sus nombres más conocidos para abrir una nueva etapa en su gama eléctrica. Más de cinco décadas después del nacimiento del Polo, el nuevo ID. Polo recupera ese concepto de coche compacto y fácil de utilizar en el día a día, pero lo adapta a una arquitectura completamente eléctrica y a un planteamiento mucho más tecnológico.
La clave está en aprovechar mejor cada centímetro disponible. El ID. Polo mide solo 4,05 metros de longitud, 1,82 metros de anchura y 1,53 metros de altura, pero ofrece cinco plazas y un espacio interior superior al del Polo de combustión. Su nueva plataforma eléctrica MEB+ y el sistema de tracción delantera permiten liberar espacio y mejorar la habitabilidad sin aumentar de forma considerable las dimensiones exteriores.

En cuanto a su maletero, Volkswagen anuncia 441 litros de capacidad, un 25% más que en el Polo convencional, y hasta 1.240 litros cuando se abaten los respaldos traseros. Es una cifra poco habitual en un coche de poco más de cuatro metros y uno de los argumentos que más claramente separan al nuevo eléctrico de un utilitario tradicional.
Hasta 449 km y tres niveles de potencia
La gama del ID. Polo se articula alrededor de tres niveles de potencia: 85 kW, 99 kW y 155 kW, equivalentes a 116, 135 y 211 CV. Estas versiones se combinan con baterías de 37 y 52 kWh netos, en función del acabado y de la configuración elegida.
La versión con mayor capacidad alcanza hasta 449 kilómetros de autonomía homologada. Con esta cifra, Volkswagen busca que el ID. Polo no quede limitado al uso urbano y pueda asumir también desplazamientos más largos sin convertir cada viaje en una sucesión constante de paradas para recargar.

La carga rápida está incluida de serie en todos los acabados y permite pasar aproximadamente del 10 al 80% de batería en unos 23 minutos. Esa capacidad de recuperación energética es especialmente importante en un coche de este tamaño, porque amplía su radio de acción y refuerza la idea de que no se trata únicamente de un segundo vehículo para ciudad.
A todo ello se suma una capacidad de remolque de hasta 1.200 kg, un dato poco habitual en este segmento y que amplía todavía más sus posibilidades de uso. Volkswagen quiere que el nuevo modelo conserve la facilidad de conducción histórica del Polo, pero con un comportamiento adaptado a la nueva arquitectura eléctrica.
Más tecnología sin renunciar a los botones físicos
El interior introduce un planteamiento claramente más digital, pero Volkswagen ha evitado llevar todas las funciones a una pantalla táctil. El ID. Polo incorpora un Digital Cockpit de 10 pulgadas y una pantalla central de 13 pulgadas, combinadas con botones físicos para determinadas funciones de uso frecuente.

En función del acabado, también puede incorporar materiales con contenido reciclado, como superficies textiles fabricadas con PET 100% reciclado, además de iluminación ambiental mediante el sistema ID. Light. El objetivo es combinar una imagen más moderna con una experiencia de uso sencilla y reconocible para quien llega desde un Volkswagen convencional.
La tecnología de asistencia también da un salto importante. Entre los sistemas disponibles aparece Connected Travel Assist, capaz de reconocer automáticamente los semáforos, además de asistentes avanzados de aparcamiento que hasta hace poco eran más habituales en segmentos superiores.
El primer eléctrico de Volkswagen fabricado en España
El ID. Polo tiene además una importancia especial para la estrategia industrial de la marca, ya que se convierte en el primer coche eléctrico de Volkswagen fabricado en España. La compañía refuerza así el peso de nuestro país dentro de su ofensiva de electrificación y vincula uno de sus nombres históricos a una producción local completamente eléctrica.

En España estará disponible con tres acabados: Match, Life y Style. La gama arranca actualmente en 17.900 euros para el ID. Polo Match de 116 CV y batería de 37 kWh, aunque esa cifra está asociada a campañas comerciales, condiciones de financiación y programas promocionales vigentes.
Más allá del precio, la propuesta del ID. Polo gira alrededor de mantener las cualidades que han definido al modelo durante más de 50 años: dimensiones contenidas, practicidad, facilidad de uso y orientación clara al día a día. La diferencia es que ahora todo ese concepto se construye alrededor de una propulsión completamente eléctrica.
Ese es precisamente el argumento que Volkswagen quiere trasladar con esta nueva generación. El ID. Polo no pretende ser simplemente un eléctrico pequeño, sino reinterpretar el papel que el Polo ha ocupado tradicionalmente dentro de la gama: un coche manejable y práctico, pero ahora con 441 litros de maletero, hasta 449 kilómetros de autonomía y tecnologías que hace pocos años estaban reservadas a modelos mucho más grandes.