El canciller alemán Friedrich Merz considera que el llamado fin del motor de combustión en 2035 está políticamente superado después del acuerdo alcanzado entre Alemania y Francia. La propuesta mantendría una reducción del 90% de las emisiones de CO2 de los coches nuevos respecto a 2021, pero permitiría dejar sin compensar el 10% restante, abriendo más espacio a coches híbridos, híbridos enchufables y determinados vehículos de combustión después de 2035. Merz asegura que la iniciativa está recibiendo un respaldo amplio entre los Estados miembros y que Italia también estaría “ampliamente de acuerdo”.
La frase utilizada por Merz después del Consejo Europeo de Bruselas no deja demasiado espacio para interpretaciones: “Voy a expresarlo de manera muy sencilla: la prohibición de los motores de combustión ya es historia”.

Pero jurídicamente todavía no lo es. La legislación actualmente vigente sigue estableciendo una reducción del 100% de las emisiones de CO2 de los coches nuevos desde 2035. Lo que existe ahora es un acuerdo político francoalemán que deberá incorporarse a la revisión legislativa que negocian Consejo y Parlamento Europeo.
El cambio está en ese 10% que ya no habría que compensar
La Comisión Europea ya había propuesto anteriormente rebajar el objetivo de 2035 desde el 100% hasta el 90%. Su planteamiento contemplaba, sin embargo, que el 10% restante tuviera que neutralizarse mediante mecanismos de compensación relacionados, entre otros elementos, con materiales bajos en carbono y combustibles alternativos.
Alemania y Francia quieren eliminar esa obligación. Merz confirmó que el acuerdo conjunto propone mantener el 90% de reducción, pero permitir que el 10% restante quede sin compensar, además de introducir más margen para biocombustibles y otras tecnologías.

En la práctica, eso proporcionaría a los fabricantes bastante más espacio para continuar matriculando después de 2035 automóviles que generen emisiones de escape, siempre dentro de los futuros límites medios establecidos para sus gamas.
Merz asegura que Italia también está de acuerdo
La segunda novedad está en el apoyo político. El canciller alemán afirma que durante la cumbre escuchó comentarios favorables de otras delegaciones y señaló específicamente a Italia: “Por lo que escucho de la delegación italiana, nuestros amigos italianos también están ampliamente de acuerdo”.
Italia lleva años defendiendo una mayor neutralidad tecnológica y reclamando que los biocombustibles tengan cabida dentro de las reglas europeas, por lo que su aproximación a la propuesta francoalemana encaja con las posiciones que Roma ya había presentado formalmente en Bruselas.

Los coches eléctricos siguen formando parte central del plan
El acuerdo tampoco supone que Francia y Alemania quieran abandonar la electrificación. En su comunicado conjunto, ambos gobiernos reiteran que pretenden aumentar la fabricación europea de la próxima generación de vehículos eléctricos, reforzar las cadenas de suministro y utilizar incentivos para favorecer inversiones y producción dentro de Europa.
La diferencia está en que quieren que el eléctrico no sea la única vía tecnológica disponible. El Consejo Europeo ha pedido además acelerar la negociación del paquete del automóvil y tratar de finalizarla antes de que termine 2026.
Por tanto, Merz puede afirmar políticamente que el “fin del motor de combustión” está acabado, pero queda un paso fundamental: convertir el acuerdo de Francia y Alemania en una mayoría suficiente en el Consejo y conseguir después el respaldo del Parlamento Europeo.