India está viviendo una situación poco habitual en la industria del vehículo eléctrico: en determinados segmentos, el problema ya no es encontrar compradores, sino fabricar suficientes unidades para atenderlos. Tata Motors asegura que sus reservas de eléctricos se han multiplicado por 2,5 respecto a los niveles anteriores a febrero de 2026 y ha aumentado casi un 40% su producción en solo un trimestre. En las dos ruedas ocurre algo similar: Ather Energy prepara más del doble de capacidad y algunos clientes afrontan esperas de dos meses mientras los concesionarios reducen sus inventarios a mínimos.
La fotografía resulta especialmente interesante porque muestra la otra cara de la transición eléctrica.

En algunos mercados, el debate gira alrededor de cómo ajustar fábricas a una demanda de eléctricos que no siempre ha crecido al ritmo inicialmente previsto. En India, varios fabricantes tienen ahora el problema contrario: los pedidos crecen más rápido que su capacidad para producir vehículos y conseguir determinados componentes.
Tata multiplica por 2,5 sus reservas
Tata Motors Passenger Vehicles, uno de los grandes protagonistas del automóvil eléctrico indio, asegura que sus reservas han alcanzado aproximadamente 2,5 veces el nivel registrado antes de febrero de 2026.
Modelos como el Punch.ev y Nexon.ev están impulsando esa demanda. La compañía reaccionó aumentando casi un 40% su producción de eléctricos durante el segundo trimestre respecto al primero, hasta superar las 47.000 unidades distribuidas en el trimestre.

Además, Tata ha más que duplicado su capacidad mensual en comparación con el año pasado, pasando de aproximadamente 7.500-8.000 vehículos a más de 16.000 eléctricos mensuales.
Pero todavía no resulta suficiente. La compañía reconoce que la capacidad de algunos de sus proveedores continúa actuando como cuello de botella.
Las motos eléctricas también necesitan más fábricas
El fenómeno resulta todavía más visible en las dos ruedas. Ather Energy quiere elevar su capacidad anual desde 420.000 hasta 920.000 vehículos con una nueva instalación industrial en Maharashtra.
La presión de la demanda ya se nota en los concesionarios. En algunos estados indios, los tiempos de espera han alcanzado dos meses o incluso más, mientras el inventario disponible ha bajado desde unos 15 días hasta menos de una semana.

Bajaj Auto también está intentando acelerar. El fabricante quiere aumentar su capacidad para motocicletas y scooters eléctricos desde aproximadamente 50.000 hasta 60.000 unidades mensuales.
Hero MotoCorp sigue el mismo camino y pretende alcanzar las 45.000 unidades mensuales.
El problema ya no está únicamente en construir fábricas
Hay una segunda lectura especialmente interesante. Aunque los fabricantes añadan líneas y plantas, necesitan suficientes motores, electrónica, baterías y materias primas para utilizarlas.
Las restricciones sobre componentes críticos procedentes de China, incluidas determinadas tierras raras empleadas en motores eléctricos, están añadiendo presión a unas cadenas de suministro que ya trabajan con inventarios muy reducidos.
India sirve así como recordatorio de que aumentar las ventas de eléctricos no depende únicamente de que exista demanda. Toda la industria que hay detrás tiene que poder crecer al mismo ritmo. En septiembre, los eléctricos ya suponían aproximadamente el 8,5% de las matriculaciones de turismos y el 11,6% de las dos ruedas del país.
La paradoja es significativa: mientras buena parte de la industria mundial debate cómo estimular la compra del vehículo eléctrico, algunos fabricantes indios están descubriendo el siguiente problema. Cuando llegan los compradores, hay que ser capaz de fabricar lo suficientemente rápido para no perderlos.