La implantación de la baliza V-16 conectada ha sido uno de los movimientos recientes más polémicos de la Dirección General de Tráfico y, casi diez meses después de su entrada en vigor, sigue dando que hablar. Ahora, el propio director general de Tráfico, Pere Navarro, ha puesto sobre la mesa una explicación cuando menos llamativa para justificar las reticencias de algunos conductores a adquirir el dispositivo.
Durante una entrevista en La Linterna de COPE, Navarro aseguró que la DGT ha analizado las razones por las que parte de los usuarios todavía no dispone de la baliza y apuntó directamente a un posible rechazo político a la medida.

La culpa sería de Pedro Sánchez
“La verdad es que nos está costando”, reconoció al ser preguntado por la implantación de la V-16, pero a pesar de ello el director de la DGT defendió que el dispositivo ofrece ventajas para la seguridad vial y destacó que durante este verano se produjeron alrededor de 160.000 conexiones. Según explicó, cuando una baliza se activa, la incidencia puede aparecer en los sistemas de navegación y alertar de la presencia de un vehículo detenido.
Lo más curioso, sin embargo, fue la explicación que dio sobre la resistencia que todavía existe entre algunos conductores a utilizarla, que considera que tiene que ser política, porque no ve otros motivos para ello. Tras referirse al análisis realizado por la DGT, afirmó: “Este país es tan chungo que hay gente que dice que como esto es una iniciativa del Gobierno, es una iniciativa de Pedro Sánchez... no me voy a gastar 40 euros. Porque realmente no encontramos otros argumentos”.
De esta forma bastante clara, el máximo responsable de Tráfico vincula una parte de las reticencias a la baliza con el rechazo político al Gobierno de Pedro Sánchez. Hay que tener claro, eso sí, que es la interpretación expresada por Navarro y no hay fundamentos para creer que esa sea la causa general por la que los conductores que todavía no disponen de una V-16 hayan decidido no comprarla.
De hecho, desde antes de que entrara en vigor ha existido una gran controversia por una amplia cantidad de motivos, desde las dudas iniciales sobre su funcionamiento y privacidad hasta las críticas relacionadas con su implantación, pasando por la retirada de algunos modelos a la postre o la sensación de que se ha instaurado el sistema solo para hacer caja.
Polémicas que vienen de lejos
La baliza V-16 conectada se convirtió en el sistema reglamentario de señalización de vehículos inmovilizados a principios de año y sustituyó a los tradicionales triángulos de emergencia. Su principal objetivo es evitar que el conductor tenga que salir del vehículo para colocar elementos de señalización en la carretera, una situación que puede incrementar el riesgo de atropello. Una vez activada, comunica la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0, desde donde la información puede llegar a los sistemas de información y navegación.
Sobre el papel es un buen sistema, pero en su uso real se vieron ciertas lagunas como, por ejemplo, una visibilidad bastante reducida incluso en escenarios nocturnos, que es donde más debería verse, y que es prácticamente nula si es de día, por no mencionar escenarios como cambios de rasante o curvas.
Además, la cuestión del precio continúa siendo uno de los argumentos utilizados por algunos conductores, que empezó en cifras que rondaban los 40 euros, aunque a día de hoy hay ofertas y pueden encontrarse incluso por menos de 20. Eso sí, entre todos los argumentos que se habían planteado sobre la V-16, la intervención de Navarro es la primera que sitúa el rechazo político como uno de ellos.

