El almacenamiento de energía en los hogares es un elemento más en el ecosistema de los coches eléctricos y, frente al dominio de las baterías de litio, parece que una de las tecnologías que puede ganar protagonismo es la de iones de sodio. La empresa china BIWATT ha presentado la PowerNest R5, una batería doméstica que combina una capacidad de 4,5 kWh por módulo con una arquitectura modular y que puede descargar energía a temperaturas de hasta -30 ºC.
La PowerNest R5 emplea una química de pirofosfato de hierro y sodio, conocida como NFPP, y funciona a 58 voltios, cada módulo ofrece 4,5 kWh, pesa 65 kg, tiene unas medidas de 67 x 72 x 25 cm y puede entregar hasta 3 kW de corriente continua. Su diseño modular permite apilar hasta cuatro unidades y conectar hasta cuatro grupos en paralelo, lo que abre la puerta a sistemas de almacenamiento de mayor capacidad en función de las necesidades de cada vivienda. La instalación, además, prescinde del cableado entre módulos, una solución que simplifica el montaje.

A temperaturas bajo cero
Uno de los datos que más llama la atención es su resistencia a las temperaturas extremas ya que, según las especificaciones de BIWATT, la batería puede descargarse entre -30 ºC y 55 ºC, mientras que el rango de temperatura para la carga se sitúa entre -20 ºC y 55 ºC. Pero hay que tener claro que esto no significa que pueda cargarse a -30 ºC, porque el límite inferior de temperatura anunciado es diferente para carga y descarga.
Además, el fabricante anuncia hasta 8.000 ciclos a 25 ºC, con condiciones de carga y descarga de 0,5C y una profundidad de descarga del 80 %. Si se realizara un ciclo completo cada día, esa cifra equivaldría teóricamente a más de 20 años de funcionamiento. De nuevo, esto no implica que cualquier unidad de la R5 vaya a alcanzar exactamente esa duración: el número de ciclos depende de factores como la temperatura, la profundidad de descarga, las condiciones de uso y el mantenimiento del sistema.
En España las baterías de sodio pueden encontrar un escenario interesante porque, aunque buena parte del país presenta inviernos moderados, existen zonas de montaña y del interior donde las temperaturas pueden descender de manera considerable. En ellas, para una instalación fotovoltaica situada en una vivienda, un garaje o una construcción auxiliar sin climatización, la capacidad de trabajar con temperaturas muy bajas puede resultar especialmente relevante y ahí es donde la PowerNest R5 destaca.
La ventaja del sodio
El sodio, además, tiene otra ventaja estructural: no depende del litio para funcionar y utiliza una materia prima mucho más abundante, así que es mucho más barata de fabricar. BIWATT presenta su tecnología NFPP como una alternativa basada en sodio y libre de cobalto, mientras que el diseño de la R5 incorpora sistemas de optimización y gestión de la batería para mantener estable la entrega de energía.
Owen, director ejecutivo de BIWATT, durante el evento de lanzamiento del sistema, declaraba: “El almacenamiento de energía requiere algo más que la simple elección de una química de baterías. Nuestro enfoque ha sido participar activamente en la innovación a nivel de celda y desarrollar baterías de iones de sodio diseñadas específicamente para aplicaciones de almacenamiento de energía. El lanzamiento de los modelos R5 e I3 refleja ese compromiso a largo plazo”.

