Europa todavía no ha decidido definitivamente qué ocurrirá con los coches de combustión a partir de 2035. Una importante votación prevista para este lunes en la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo ha sido aplazada ante las diferencias que todavía existen entre los principales grupos políticos sobre hasta dónde debe llegar la flexibilización de las actuales normas.
Según ha confirmado un portavoz del Partido Popular Europeo (PPE) y la oficina del eurodiputado alemán, Jens Gieseke, la votación se retrasará y diferentes fuentes apuntan a aproximadamente dos semanas. Los grupos políticos necesitan más tiempo para alcanzar un acuerdo sobre una normativa que puede modificar considerablemente el futuro de los coches de gasolina, diésel e híbridos en Europa.

Europa quiere pasar del 100 al 90% de reducción de emisiones en 2035
El debate tiene su origen en la propuesta presentada por la Comisión Europea para modificar el objetivo actualmente establecido para 2035. La normativa vigente contempla una reducción del 100% de las emisiones de CO2 de los turismos nuevos respecto a los niveles de 2021. En la práctica, esto deja fuera a los vehículos nuevos que emitan CO2 durante su utilización.
La propuesta de la Comisión rebaja ese objetivo desde el 100 hasta el 90%. El 10% restante podría compensarse mediante diferentes mecanismos, entre ellos créditos asociados al empleo de combustibles sostenibles y a la utilización de acero de bajas emisiones producido dentro de la Unión Europea. El planteamiento pretende introducir una mayor flexibilidad tecnológica sin abandonar el objetivo comunitario de avanzar hacia una movilidad climáticamente neutra.
Esta modificación abriría la puerta a que después de 2035 continuaran teniendo presencia determinados vehículos con motores de combustión. Entre ellos podrían encontrarse híbridos enchufables, coches eléctricos con extensor de autonomía e incluso automóviles con mecánicas convencionales, siempre dentro de las condiciones y mecanismos de compensación que finalmente establezca la normativa.

El Partido Popular Europeo quiere ir todavía más lejos
La propuesta de la Comisión Europea tampoco ha conseguido cerrar el debate. El PPE, la mayor formación del Parlamento Europeo, pretende introducir una flexibilización todavía mayor. El problema es que no está claro que pueda conseguir el respaldo necesario de socialdemócratas y liberales para sacar adelante sus planteamientos.
"Necesitamos un marco que combine la protección del clima y la competitividad de la industria automovilística. Deseo un acuerdo estable y claro en el centro político", ha señalado Manfred Weber, presidente del grupo del PPE, al explicar la necesidad de alcanzar un compromiso antes de someter el texto a votación.
Desde los socialdemócratas, la eurodiputada Vivien Costanzo también se ha mostrado partidaria de ofrecer cierto margen adicional a los fabricantes, pero sin abandonar el objetivo de la electrificación. "Queremos dar más tiempo a la industria automovilística, pero sin cuestionar el objetivo de que Europa esté a la cabeza de los automóviles de cero emisiones", afirmó. Según Costanzo, los fabricantes que quieran competir en mercados como Asia o Canadá tendrán que continuar electrificando sus gamas.

La decisión definitiva todavía tendrá que esperar
La votación aplazada en la Comisión de Transportes tampoco determinará por sí sola el futuro de la normativa. Tres comisiones del Parlamento Europeo deben fijar sus respectivas posiciones durante las próximas semanas y posteriormente será el pleno el encargado de votar el texto. Los documentos comunitarios contemplan actualmente una votación plenaria durante noviembre de 2026.
Los fabricantes afrontan a día de hoy una creciente competencia internacional, especialmente procedente de China, mientras soportan elevados costes industriales y energéticos y pierden terreno en algunos mercados estratégicos. En Alemania, la menor utilización de determinadas fábricas y los recortes de empleo han incrementado también la presión política para modificar los objetivos.
Por ahora, el denominado 'fin de los coches de combustión en 2035' no ha sido eliminado. Lo que está sobre la mesa es una modificación sustancial de las condiciones actuales que podría permitir que diferentes tecnologías con motores de combustión continúen vendiéndose después de esa fecha. La falta de acuerdo en el Parlamento Europeo ha obligado ahora a retrasar una de las primeras votaciones importantes para decidir exactamente cuánto cambiarán esas reglas.