China quiere producir baterías de estado sólido en masa para 2030, pero CATL les 'baja el suflé': “Sólo están en un nivel 4 sobre 9”

China ha convertido las baterías de estado sólido en una prioridad nacional para 2030. Sin embargo, CATL advierte de que todavía quedan importantes obstáculos técnicos y económicos.

CATL confirma la dificultad de producir masivamente baterías de estado sólido.
CATL confirma la dificultad de producir masivamente baterías de estado sólido.
07/10/2026 11:00
Actualizado a 07/10/2026 11:00
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Las baterías de estado sólido llevan años presentándose como uno de los grandes saltos tecnológicos que esperan los coches eléctricos. Mayor densidad energética, mejores prestaciones y la posibilidad de almacenar más energía son algunos de sus argumentos, pero trasladar esas ventajas desde los laboratorios hasta millones de automóviles continúa siendo una tarea complicada.

China quiere acelerar ese proceso. Una nueva hoja de ruta para su industria de baterías, publicada el pasado 28 de septiembre, según South China Morning Post, establece como objetivo alcanzar un despliegue a gran escala de las baterías de estado sólido en 2030. Sin embargo, desde CATL, actualmente el mayor fabricante mundial de baterías para coches eléctricos, llevan tiempo advirtiendo de que alcanzar una producción masiva y, sobre todo, hacerlo a precios asumibles, será mucho más complicado.

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La cúpula de CATL avisa de la dificultad del objetivo propuesto por las autoridades chinas.

CATL sitúa las baterías de estado sólido en un nivel 4 sobre 9

Una de las valoraciones más reveladoras procede precisamente de Robin Zeng, presidente de CATL. Meses antes de publicarse la nueva hoja de ruta china, el ejecutivo situó las baterías de estado sólido en un nivel 4 dentro de una escala de preparación que llega hasta 9, siendo este último el correspondiente a una tecnología preparada para la producción en masa.

El propio Zeng también ha advertido de que resulta improbable que las baterías de estado sólido lleguen a millones de vehículos antes de que termine esta década. Los principales obstáculos siguen estando relacionados con su rendimiento, los procesos industriales necesarios para fabricarlas y, especialmente, su coste. De esta manera, 2030 podría convertirse más en el comienzo de una expansión progresiva que en el momento en el que esta tecnología pase repentinamente a dominar el mercado.

CATL tiene previsto comenzar una producción limitada de baterías de estado sólido en 2027, pero reconoce las dificultades que supondrá aumentar posteriormente los volúmenes. Una opinión que coincide con la expresada por otros fabricantes. Robert Lee, presidente de LG Energy Solution para Norteamérica, también ha advertido sobre la dificultad de fabricar celdas de estado sólido de gran tamaño y considera que sus primeras aplicaciones de gran volumen podrían producirse fuera de los coches eléctricos.

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La fabricación de baterías para coches eléctricos de CATL es actualmente la más grande del mundo.

En 2035 todavía representarían únicamente el 10% de la demanda

Las previsiones a más largo plazo también invitan a moderar las expectativas. Según BloombergNEF, las baterías de estado sólido representarían únicamente alrededor del 10% de la demanda mundial conjunta de baterías para coches eléctricos y sistemas estacionarios de almacenamiento energético en 2035.

China ya cuenta con algunos vehículos que utilizan baterías semisólidas, pero se trata de una tecnología diferente y su presencia continúa siendo limitada. Su comercialización tampoco significa que las baterías completamente sólidas hayan superado los problemas necesarios para generalizarse. El reto no consiste únicamente en conseguir que funcionen, sino en fabricarlas en enormes cantidades manteniendo unos costes que permitan instalarlas en automóviles asequibles. Llevar una batería de estado sólido hasta una línea de producción es un primer paso. Conseguir que pueda instalarse en millones de coches sin disparar sus precios será considerablemente más difícil.

China quiere repetir el dominio conseguido con las baterías actuales

No obstante, Pekín tiene una ventaja considerable. Y es que China dispone de una enorme capacidad industrial y de investigación alrededor de las baterías y los coches eléctricos. Al finalizar el anterior ciclo de planificación, comprendido entre 2021 y 2025, el país ya concentraba aproximadamente el 70% de la producción mundial de automóviles eléctricos.

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Los proyectos actuales de CATL van más allá del estado sólido.

La nueva hoja de ruta 2026-2030 pretende aprovechar esta posición para liderar también la siguiente generación de baterías. El plan no se limita al estado sólido, pues contempla igualmente el desarrollo de baterías de sodio y de flujo, mejoras en seguridad y funcionamiento a temperaturas elevadas y procesos industriales de mayor calidad. También plantea baterías de litio de larga duración capaces de alcanzar hasta 15.000 ciclos, aunque este objetivo no se refiere específicamente a las de estado sólido.