La irrupción de los fabricantes chinos ha cambiado por completo el equilibrio de la industria del automóvil, especialmente en Europa. Jim Farley, CEO de Ford, cree que Estados Unidos todavía está a tiempo de evitar una situación similar y pide extremar la cautela antes de abrir su mercado a estas marcas
Durante una conferencia organizada por Automotive News, Farley pidió a Estados Unidos que extreme la cautela antes de abrir su mercado a los fabricantes chinos y utilizó precisamente a Europa como ejemplo de lo que, a su juicio, puede ocurrir si se actúa demasiado tarde.

“Creo que es importante que nos tomemos nuestro tiempo para ser considerados”, señaló el máximo responsable de Ford. Después miró directamente hacia el otro lado del Atlántico: “Observo lo que está sucediendo ahora mismo en Europa, donde no ocurrió eso... Y ya es demasiado tarde”.
Farley considera que Estados Unidos debe ser “extremadamente cuidadoso” con la forma en la que los fabricantes chinos puedan llegar al país, en un momento en el que mantienen enormes barreras para acceder a ese mercado, entre ellas aranceles superiores al 100% y restricciones relacionadas con el software y los vehículos conectados.
Coexistir, colaborar y competir
Eso no significa que muestre una oposición frontal hacia ellas, aunque en abril si mostró una actitud más radical, sino que considera que hay que aprender a convivir con las marcas chinas y adaptarse. Desde Ford parecen apuntar a una estrategia dual, que combina colaboración y competición.
“Así que nuestra respuesta es bastante sencilla. Nos asociaremos con los chinos allí donde no poseamos propiedad intelectual, y donde podamos lograr una mayor eficiencia de capital, en lugares como Europa o el Sudeste Asiático”, explica, aunque de manera paralela “también vamos a competir directamente con ellos mediante la UEV [Universal EV]. Y ambas opciones pueden coexistir perfectamente; no son mutuamente excluyentes”.
Admite que la situación es un nuevo reto y considerable, pero no es algo imposible de superar. Por ese motivo es directo con sus rivales: “Así que basta de dramas. Simplemente pónganse manos a la obra: diseñen buenos vehículos, un software excelente, experiencias magníficas y mantengan una gran relación con sus concesionarios y proveedores... y podremos competir”, recoge Electric Vehicles.

El potencial de China
El lema del “gigante dormido” es algo que ya no vale, porque ha despertado, algo que las cifras dejan muy claro: “China exportará 11 millones de vehículos este año; esa cifra supera la producción total de automóviles de Estados Unidos. Es mayor que toda la producción europea. Y apenas están empezando; 11 millones son solo el comienzo”.
Farley pide a Estados Unidos cautela ante la llegada de los fabricantes chinos y reclama unas reglas de competencia equilibradas. Por ello, el CEO de Ford apunta que “debemos ser muy cuidadosos y considerados. Eso es lo que estoy dispuesto a decir hoy. El futuro de la defensa de nuestro país y de nuestra base industrial depende de cómo gestionemos esto correctamente”.
A pesar de todo ello, manda un par de dardos hacia la industria automovilística China, señalando la dos grandes áreas que consideran que suponen una tergiversación de las reglas del juego.
La primera es que las condiciones del mercado tienen que ser igualitarias, algo que cree que no sucede: “no aislamos a la competencia, sino que creamos un entorno equitativo. Y sabemos que cuentan con grandes subsidios”. Muchos coches chinos, especialmente los eléctricos, están subvencionados por el estado, lo que les permite tener unos precios por debajo de sus rivales, poniendo en aprietos a las marcas europeas o estadounidenses. Cree que no es justo y que, además, oculta la realidad económica de muchos fabricantes: “Bueno, tienen 100 compañías automovilísticas… Porque ninguna de ellas está generando ganancias”.
El otro aspecto que le preocupa es la seguridad nacional, por la capacidad de recopilación de datos que tienen: “Estos vehículos pueden conducirse solos. Pueden grabar en vídeo todo lo que les rodea. Tan solo por cuestiones de seguridad nacional, es fundamental que reflexionemos sobre cómo encontrar el equilibrio adecuado”. Su conclusión es sencilla: “Debemos contar con condiciones de competencia equitativas. Si no es así, creo que acabaremos lamentándolo”.
