François Provost, CEO de Renault Group, ha cuestionado de forma contundente los calendarios que fijan una fecha obligatoria para que todos los coches nuevos sean eléctricos. Preguntado por el plan británico para acabar con la venta de vehículos nuevos de gasolina y diésel, el directivo rechazó la idea de establecer por ley un momento concreto para prohibir el resto de tecnologías.
“¿Cuál es una buena fecha para llegar al 100% eléctrico? No hay una buena fecha porque es estúpido prohibir los coches que no sean eléctricos. Es estúpido”, afirmó Provost, en una de las declaraciones más claras realizadas recientemente por un alto ejecutivo europeo sobre el futuro regulatorio del automóvil.

Provost rechaza fijar por ley una fecha para el 100% eléctrico
El contexto de sus palabras es el calendario aprobado por Reino Unido, que prevé prohibir la venta de coches nuevos de gasolina y diésel en 2030 y mantener determinados híbridos hasta 2035. Provost considera que este tipo de objetivos rígidos pueden complicar la transición de la industria, especialmente en un momento en el que los fabricantes están invirtiendo grandes cantidades de dinero en electrificación mientras intentan mantener precios competitivos y proteger su capacidad industrial.
Eso no significa que Renault esté dando marcha atrás en su apuesta por el coche eléctrico. El propio Provost defendió que la industria debe ser “realista con la electrificación, pero continuar con la electrificación”, dejando claro que su crítica se dirige más a las prohibiciones cerradas que al desarrollo del vehículo eléctrico.
La posición es especialmente relevante en una compañía que ha acelerado su transformación eléctrica durante los últimos años. Renault comercializa actualmente modelos como Renault 5, Renault 4, Mégane E-Tech Electric o Scénic E-Tech Electric y ha convertido esta tecnología en una parte central de su estrategia europea.
“Tenemos que congelar ahora la regulación”
El CEO de Renault Group también vinculó directamente la regulación con el precio de los coches nuevos. “Tenemos que congelar ahora la regulación para reducir el precio que pagan los clientes”, aseguró durante la misma entrevista. Su planteamiento coincide con las peticiones que desde hace meses están realizando numerosos fabricantes europeos, que reclaman mayor flexibilidad para cumplir los objetivos de emisiones sin tener que depender exclusivamente de una sola tecnología.

Francia y Alemania alcanzaron esta semana un acuerdo para apoyar una reducción del 90% de las emisiones de CO₂ de los coches nuevos en 2035 respecto a 2021, en lugar de mantener en la práctica una reducción del 100%. La propuesta todavía deberá recorrer el proceso institucional europeo antes de convertirse en una norma definitiva.
Renault ha respaldado este cambio de enfoque junto a otros grupos del sector. Para Provost, el reto consiste en seguir reduciendo emisiones sin provocar que el coste de adaptación tecnológica termine trasladándose íntegramente al comprador.
Reino Unido y Europa, dentro del mismo ecosistema
Provost también aprovechó la entrevista para defender una mayor coordinación entre Reino Unido y la Unión Europea en materia industrial. A su juicio, ambos mercados siguen formando parte del mismo ecosistema automovilístico pese a la salida británica de la UE. “Obviamente Reino Unido tiene que estar junto a la UE. Hemos estado en el mismo ecosistema automovilístico durante décadas. Desde un punto de vista empresarial e industrial, es simplemente sentido común”, señaló.

La cuestión ha cobrado importancia por el debate sobre el futuro marco industrial europeo “Made in Europe”, con el que Bruselas pretende reforzar la producción local y reducir la dependencia de terceros países. Francia y Alemania han planteado que Reino Unido pueda ser considerado un socio de confianza dentro de ese sistema.
Provost también ha defendido que Londres acerque su posición a la europea respecto a los aranceles aplicados a los coches chinos si quiere beneficiarse plenamente de ese marco industrial. Y es que las palabras del CEO de Renault Group llegan en un momento en el que Europa está revisando parte de la estrategia diseñada para acelerar la transición al coche eléctrico. Provost no cuestiona que esa transición deba continuar, pero sí la idea de que la regulación establezca una fecha única a partir de la cual cualquier automóvil que no sea completamente eléctrico quede automáticamente fuera del mercado.
