Europa pierde casi 1.000.000.000 € al día en su comercio con China y Bruselas avisa: "Necesitamos resultados tangibles"

El déficit comercial de la UE con China alcanzó unos 360.000 millones de euros en 2025 y Bruselas reclama nuevas concesiones tras limitar la entrada de híbridos chinos.

SAIC coches puerto
El déficit comercial de la Unión Europea con China ronda los 1.000 millones de euros cada día.
15/10/2026 12:30
Actualizado a 15/10/2026 12:30
Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

El reciente acuerdo para reducir las exportaciones de coches híbridos chinos hacia Europa ha rebajado parcialmente la tensión entre Bruselas y Pekín, pero está lejos de cerrar el conflicto comercial entre ambas potencias. La Comisión Europea considera que el automóvil es solo una parte de un desequilibrio mucho mayor y ya avisa de que espera avances también en otros sectores estratégicos.

El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, ha reclamado “resultados tangibles” en las negociaciones con China y ha advertido de que la Unión Europea podría recurrir a nuevas medidas comerciales si las conversaciones no consiguen corregir progresivamente la situación actual. Sus palabras llegan justo antes de una nueva reunión de los líderes europeos en Bruselas, donde la relación económica con China vuelve a ocupar un lugar destacado.

Portacoches BYD junto al muelle
Bruselas reclama “resultados tangibles” a China y no descarta nuevas medidas comerciales.

La preocupación de la Comisión se entiende mejor al observar las cifras. El déficit comercial europeo con China alcanzó alrededor de 360.000 millones de euros en 2025, lo que equivale aproximadamente a 1.000 millones de euros diarios. Además, durante la primera mitad de 2026 el desequilibrio volvió a aumentar, según los datos citados por Reuters.  

Un déficit de casi 1.000 millones de euros cada día

El problema, por tanto, va mucho más allá del automóvil. Bruselas identifica importantes desequilibrios comerciales en sectores como los productos químicos, el acero, la maquinaria industrial, el mobiliario y determinados componentes relacionados con las energías renovables, incluidas las turbinas eólicas. 

La Comisión Europea considera que el crecimiento de las exportaciones chinas hacia Europa no está siendo compensado por un acceso equivalente de las empresas europeas al mercado asiático. Por eso, una de las principales reivindicaciones de Bruselas consiste precisamente en mejorar las condiciones para que compañías europeas puedan vender, invertir y competir en China en términos más equilibrados.

LEPAS
Los fabricantes chinos siguen ganando peso en Europa, especialmente en eléctricos e híbridos enchufables.

Dombrovskis insiste en que el diálogo sigue siendo la primera opción, pero también ha dejado claro que Europa espera resultados concretos. Si estos no llegan, la UE estudia reforzar sus instrumentos de defensa comercial y desarrollar nuevas herramientas que permitan responder con mayor rapidez ante prácticas consideradas desleales.  

La tensión no parte únicamente del volumen total de importaciones. Desde 2019, las compras europeas de productos chinos han aumentado con fuerza, mientras las exportaciones europeas hacia China han retrocedido considerablemente, una evolución que ha incrementado la preocupación por la pérdida de competitividad industrial del continente.

Los coches chinos se convierten en uno de los grandes focos

La industria del automóvil se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de este desequilibrio. El rápido crecimiento de fabricantes como BYD, SAIC o Chery ha aumentado la presión sobre las marcas europeas, especialmente en los segmentos de coches eléctricos e híbridos enchufables.

Los fabricantes chinos alcanzaron recientemente alrededor del 10,7% del mercado europeo de coches eléctricos e híbridos, mientras su presencia entre los híbridos enchufables superó el 26%. Precisamente este último segmento había ganado importancia después de que las marcas chinas comenzaran a potenciar los PHEV para reducir el impacto de los aranceles europeos aplicados a determinados coches eléctricos fabricados en China. 

En respuesta a esta evolución, la Unión Europea y China alcanzaron el pasado 9 de octubre un acuerdo para reducir aproximadamente a la mitad las exportaciones de vehículos híbridos e híbridos enchufables chinos hacia Europa. El pacto también contempla mejoras en el acceso de empresas europeas al mercado chino y una simplificación de las licencias para exportar determinadas tierras raras y materias primas estratégicas. 

El movimiento afecta a un negocio cada vez más importante. Las exportaciones chinas de híbridos hacia la UE alcanzaron unos 7.500 millones de dólares, después de multiplicarse durante los últimos años como respuesta tanto a la demanda europea como a las barreras que afectan a determinados eléctricos. 

MG
BYD, SAIC y Chery están entre los grupos chinos que más presión ejercen sobre la industria europea.

Bruselas quiere ir más allá del automóvil

Sin embargo, para la Comisión Europea limitar los coches híbridos chinos es únicamente un primer paso. El objetivo de fondo es reducir un desequilibrio comercial que afecta ya a numerosas industrias y que Bruselas considera difícilmente sostenible a largo plazo. 

Los líderes europeos están debatiendo ahora nuevos instrumentos para proteger sectores estratégicos y responder con mayor rapidez cuando detecten prácticas comerciales perjudiciales. Entre las posibilidades analizadas se encuentran mecanismos inspirados en herramientas utilizadas por Estados Unidos para imponer contramedidas comerciales.

Al mismo tiempo, Bruselas intenta evitar una ruptura abierta con Pekín. China continúa siendo uno de los principales socios comerciales de la Unión Europea y desempeña un papel fundamental en cadenas de suministro relacionadas con baterías, materias primas, electrónica y tecnologías renovables. Precisamente por eso el mensaje de Dombrovskis combina presión y negociación. La Comisión quiere mantener abiertas las relaciones comerciales, pero considera que el actual desequilibrio necesita empezar a corregirse.

El automóvil ha sido uno de los primeros sectores donde se ha alcanzado un acuerdo concreto. Ahora Bruselas quiere comprobar si China está dispuesta a hacer concesiones similares en otros ámbitos. Y con un déficit que ronda los 1.000.000.000 de euros cada día, la presión para conseguir esos “resultados tangibles” difícilmente va a desaparecer.