Los coches eléctricos podrían desempeñar en los próximos años un papel que va mucho más allá del transporte. Sus grandes baterías pueden almacenar electricidad cuando sobra energía en la red y devolverla cuando la demanda y los precios aumentan, una tecnología conocida como carga bidireccional que Herbert Diess considera una de las grandes oportunidades tanto para la movilidad eléctrica como para el sistema energético europeo.
El antiguo CEO del Grupo Volkswagen cree, sin embargo, que Alemania corre el riesgo de desaprovecharla. En una entrevista concedida a Handelsblatt, Diess ha criticado el actual proyecto legislativo alemán sobre carga bidireccional porque, a su juicio, limita de forma considerable las posibilidades de utilizar las baterías de los coches como sistemas de almacenamiento conectados a la red. El ejecutivo llega a calificarlo de un “grave error de política industrial”.

Millones de coches eléctricos convertidos en una enorme batería
La mayor parte de los automóviles permanece estacionada durante muchas horas al día y, en el caso de los eléctricos, eso significa tener decenas de kWh de capacidad de batería prácticamente inmovilizados. Con una instalación bidireccional, el vehículo podría cargarse cuando existe abundancia de electricidad barata y devolver una parte de esa energía a la vivienda o a la red durante las horas más caras.
Diess considera que esa capacidad distribuida puede convertirse en un gigantesco sistema de almacenamiento sin necesidad de construir todas las baterías desde cero. Actualmente preside el consejo de administración de The Mobility House, compañía especializada precisamente en integrar coches eléctricos y sistemas energéticos, por lo que lleva tiempo defendiendo el potencial de tecnologías como Vehicle-to-Grid (V2G) y Vehicle-to-Home (V2H).
Según el antiguo máximo responsable de Volkswagen, Alemania dispone de más de 550 horas al año con precios negativos de la electricidad, momentos en los que existe más energía disponible de la que el sistema puede absorber de forma eficiente. El problema, sostiene, es que ese abaratamiento de la electricidad mayorista apenas llega actualmente al consumidor.

Ahí entrarían los coches eléctricos. Sus baterías podrían absorber electricidad durante esas horas y devolverla posteriormente, por ejemplo durante el pico de demanda de la tarde. Diess asegura que existe un “enorme potencial para reducir el precio de la electricidad”, y no únicamente para los propietarios de vehículos eléctricos.
“Es un drama para la economía”
Su crítica se dirige especialmente al marco regulatorio que Alemania prepara para esta tecnología. Diess considera que las restricciones contempladas pueden reducir tanto su atractivo económico que terminen retrasando su despliegue precisamente cuando la tecnología empieza a estar preparada para llegar a más usuarios.
“Esta opción se está regulando literalmente hasta hacerla inviable”, señala Diess en la entrevista, antes de calificar el planteamiento actual como un “grave error de política industrial”. A su juicio, la consecuencia no afectaría únicamente a la industria del automóvil, sino también al coste futuro del sistema eléctrico alemán.

El antiguo CEO de Volkswagen argumenta que la construcción de nuevas centrales de gas y las grandes inversiones necesarias para ampliar las redes eléctricas terminarán repercutiendo sobre el precio de la energía. Frente a ello, utilizar millones de baterías que ya existen dentro de los coches permitiría añadir capacidad de almacenamiento al sistema de una manera diferente.
Diess lo resume con una frase especialmente contundente: limitar una herramienta que, según él, podría contribuir a abaratar la electricidad “es un drama para la economía”. Al mismo tiempo, considera que la integración entre automóvil y red eléctrica podría convertirse incluso en una nueva especialidad industrial alemana, creando un ecosistema alrededor del vehículo eléctrico, la carga inteligente y el almacenamiento distribuido.
La tecnología empieza además a abandonar la fase puramente experimental. Cada vez existen más vehículos preparados para realizar carga bidireccional y empiezan a aparecer wallbox capaces de gestionar tanto la entrada como la salida de electricidad. Diess ha explicado anteriormente que The Mobility House trabaja ya en soluciones de este tipo y que la combinación de miles de vehículos permitiría crear, en conjunto, un enorme sistema de almacenamiento capaz de participar en el mercado eléctrico.

Para el antiguo responsable de Volkswagen, esa puede ser una de las grandes ventajas todavía poco explotadas del coche eléctrico. Un vehículo que hoy pasa buena parte de su vida aparcado podría convertirse, cuando está conectado, en una pequeña pieza de una red energética mucho más flexible. El reto ya no sería únicamente fabricar coches capaces de hacerlo, sino crear una regulación que permita aprovechar esa capacidad.