Ferrari explora una vía radical para mantener vivo el concepto de motor V12 en plena electrificación. La marca italiana ha registrado una patente en la que plantea un sistema híbrido en serie que, en la práctica, transforma el clásico doce cilindros en una arquitectura completamente distinta: dos motores de seis cilindros en línea, independientes entre sí y sin conexión directa con las ruedas.
El planteamiento rompe con el esquema habitual de los híbridos actuales de altas prestaciones, donde el motor térmico sigue participando en la tracción. En este caso, Ferrari opta por una solución de híbrido en serie puro, en la que el motor de combustión actúa exclusivamente como generador de electricidad. Es decir, no impulsa el coche en ningún momento.

Un V12 que en realidad no lo es
La clave técnica está en la configuración mecánica. En lugar de un bloque V12 convencional, la patente describe dos motores de seis cilindros en línea dispuestos en V. Cada uno funciona de forma autónoma y está acoplado a su propio generador eléctrico.
Esto permite varias ventajas. Por un lado, una mayor flexibilidad en la gestión energética: cada bloque puede activarse o desactivarse según la demanda. Por otro, una optimización del rendimiento, ya que ambos motores pueden operar en su rango de máxima eficiencia sin depender de la velocidad del vehículo.
Además, al eliminar la conexión mecánica con las ruedas, desaparecen elementos como la caja de cambios tradicional, lo que simplifica la transmisión y reduce pérdidas energéticas.
La energía generada por los dos seis cilindros se almacena en una batería situada previsiblemente en el suelo del vehículo, desde donde alimenta uno o varios motores eléctricos encargados de la tracción.
Este enfoque acerca a Ferrari a soluciones propias de modelos eléctricos de autonomía extendida, aunque con una ejecución mucho más sofisticada. La diferencia clave es que aquí no se busca solo eficiencia, sino también mantener una identidad propia en términos de prestaciones y sensaciones.
De hecho, la patente contempla que ambos motores puedan funcionar a distintos regímenes e incluso generar perfiles sonoros diferenciados. El objetivo es evitar el comportamiento plano típico de algunos sistemas eléctricos y mantener una experiencia de conducción reconocible.
El uso de dos bloques independientes permite optimizar el consumo en diferentes escenarios. En condiciones de baja carga, solo uno de los motores podría estar activo, mientras que en fases de alta demanda ambos trabajarían simultáneamente para maximizar la generación eléctrica.
Este enfoque también abre la puerta a una mejor gestión térmica y a una reducción de emisiones en condiciones reales, un aspecto clave en el contexto normativo actual.
Ferrari ya ha demostrado su capacidad para electrificar sin perder prestaciones. Modelos como el 296 GTB (830 CV) o el SF90 Stradale (1.000 CV) combinan motores térmicos y eléctricos con resultados de alto nivel. Sin embargo, en todos ellos el motor de combustión sigue participando en la tracción. Esta patente marca un cambio conceptual.

Una solución en fase de estudio
Conviene matizar que se trata de una patente, no de un modelo confirmado. Ferrari explora múltiples caminos tecnológicos y no todos llegan a producción. Sin embargo, el registro deja claro que la marca está investigando fórmulas para adaptar su legado mecánico a un futuro electrificado.
La idea de un V12 que ya no mueve directamente las ruedas puede parecer contradictoria, pero responde a una realidad: la electrificación obliga a replantear incluso los iconos más tradicionales. En este contexto, Ferrari no elimina el V12. Lo redefine.