La reducción del coste de las baterías todavía no ha provocado un descenso equivalente en las tarifas de los coches eléctricos. Aunque este componente se ha abaratado con rapidez desde 2020, una parte importante de ese ahorro ha quedado absorbida por vehículos con mayor autonomía, mejores prestaciones y por las inversiones realizadas por los fabricantes para desarrollar esta tecnología.
Esta es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) y el instituto Fraunhofer ISI. La investigación analiza más de 100.000 registros correspondientes al mercado alemán entre 2020 y 2025, tomando el país como referencia por tratarse del mayor mercado automovilístico de Europa, pero es algo que podría extrapolarse perfectamente a otros países como España.

El precio medio sube, pero los eléctricos comparables son más baratos
A primera vista, la evolución parece negativa: el precio medio de catálogo de un eléctrico en Alemania aumentó desde unos 37.000 euros en 2020 hasta aproximadamente 53.000 euros en 2025. Sin embargo, esa diferencia no responde únicamente a un encarecimiento de los automóviles, sino a una oferta cada vez más concentrada en categorías superiores.
Los modelos de tamaño medio y medio-alto representan ya el 73% de las alternativas eléctricas disponibles en el país. Al corregir ese cambio en la composición del mercado y comparar vehículos equivalentes por peso, potencia y autonomía, además de descontar la inflación, el estudio calcula que su precio real cayó alrededor de un 18%. En ese mismo periodo, los coches de combustión comparables se encarecieron cerca de un 2%.
La diferencia resulta más evidente al observar las baterías. Su coste pasó de situarse entre 165 y 185 euros por kWh en 2020 a moverse entre 130 y 140 euros cinco años después. El descenso nominal fue de entre el 21% y el 24%, pero alcanza entre el 35% y el 37% al ajustar las cifras a la inflación, prácticamente el doble de la reducción registrada en el precio real de los coches eléctricos.
El ahorro se ha destinado a fabricar coches más capaces
La rebaja de las baterías no se ha trasladado íntegramente al comprador porque también ha servido para aumentar su capacidad y compensar los gastos de investigación y desarrollo. Entre 2020 y 2025, la autonomía media de los eléctricos analizados creció aproximadamente un tercio, mientras que la batería redujo del 22% al 19% su peso relativo sobre el precio completo del vehículo.

La transformación también se aprecia en el catálogo. Alemania pasó de ofrecer 38 modelos eléctricos en 2020 a contar con 159 en 2025, mientras que las opciones de combustión disminuyeron de 275 a 194. El desequilibrio persiste en las categorías más pequeñas, donde todavía se contabilizan 19 eléctricos frente a 35 modelos con motor térmico, dejando en ese segmento uno de los principales márgenes de crecimiento para los próximos años.
Los autores consideran que la caída de los costes de las baterías aún permite reducir más los precios finales. Para avanzar hacia la paridad con los automóviles de combustión, el informe señala como factores relevantes la estabilidad de los límites europeos de emisiones, el aumento de la producción de baterías y la electrificación de las categorías urbanas y compactas, donde la oferta continúa siendo más limitada.