California quiere facilitar que prácticamente cualquier hogar pueda producir parte de su propia electricidad, incluso cuando sus propietarios no disponen de un tejado adecuado para instalar paneles solares convencionales. El gobernador Gavin Newsom firmó el pasado 30 de septiembre tres nuevas leyes energéticas, entre las que destaca una iniciativa destinada a simplificar la utilización de pequeños sistemas fotovoltaicos enchufables.
La medida resulta especialmente interesante para los residentes en apartamentos, viviendas de alquiler o inmuebles donde una instalación solar tradicional no es viable. Estos dispositivos, conocidos popularmente como paneles solares de balcón, permiten aprovechar la energía del sol utilizando una toma de corriente doméstica convencional, sin necesidad de acometer las complejas instalaciones que normalmente requiere un sistema fotovoltaico de mayor tamaño.

Paneles solares desde 425 euros que se enchufan directamente a la pared
La nueva Ley de Energía Solar Plug and Play, identificada como 'SB 868' e impulsada por el senador Scott Wiener, establece un marco específico para los sistemas solares portátiles con una potencia combinada máxima de 1.200 W de corriente alterna por vivienda. Pueden instalarse en balcones, patios o jardines soleados y conectarse a una toma doméstica de 120 V para alimentar parte de los consumos habituales del hogar.
Uno de sus principales atractivos es precisamente el precio. Según las estimaciones publicadas por la organización 'Environmental Working Group' (EWG), promotora de la iniciativa, estos sistemas pueden adquirirse por entre 500 y 1.200 dólares, aproximadamente entre 425 y 1.020 euros al cambio actual. La misma organización calcula que, dependiendo de las características de la instalación y del consumo doméstico, podrían cubrir alrededor del 20% de las necesidades eléctricas de una vivienda y generar ahorros de hasta 500 dólares anuales, unos 425 euros. Estas cifras son estimaciones de EWG, no un ahorro garantizado para todos los hogares.
La gran novedad, sin embargo, está en la simplificación administrativa. Las compañías eléctricas ya no podrán exigir acuerdos de interconexión, autorizaciones previas ni tarifas específicas a los usuarios de dispositivos que cumplan los requisitos. Únicamente podrán solicitar una notificación electrónica con la dirección, marca, modelo y potencia del equipo. Los sistemas deberán estar certificados, cumplir los códigos eléctricos e incorporar mecanismos que impidan inyectar electricidad a la red durante un apagón. Las exenciones contempladas en esta ley tienen como fecha de expiración el 1 de enero de 2030.

Los coches eléctricos y las baterías domésticas también tendrán un nuevo papel
California también ha aprobado la 'SB 913', denominada Ley de Energía Local Limpia e impulsada por el senador Josh Becker. Esta normativa pretende aprovechar mejor los recursos energéticos que ya están instalados en los hogares, incluyendo vehículos eléctricos, baterías domésticas, termostatos inteligentes y otros dispositivos capaces de modificar su consumo o suministrar energía cuando resulte necesario.
La idea consiste en facilitar el funcionamiento de las denominadas centrales eléctricas virtuales. Mediante la coordinación de numerosos equipos distribuidos entre diferentes viviendas, estos sistemas pueden contribuir a equilibrar la demanda eléctrica y mejorar la estabilidad de la red, reduciendo potencialmente la necesidad de recurrir a instalaciones convencionales adicionales.
La legislación establece que los reguladores deberán mejorar los mecanismos para contabilizar estos recursos dentro de los requisitos de fiabilidad exigidos a las compañías eléctricas. El plazo fijado para introducir los cambios necesarios termina el 30 de junio de 2028.

Una tercera ley busca reducir las facturas aprovechando mejor la red existente
El tercer texto aprobado, la 'SB 905', se centra en mejorar la utilización de las infraestructuras eléctricas actuales. Obliga a las grandes compañías privadas a publicar información sobre el aprovechamiento de sus redes locales, la capacidad disponible durante las horas de menor consumo y aquellos puntos donde existen limitaciones.
Además, deberán estudiar si determinadas necesidades pueden resolverse mediante baterías o desplazando el consumo hacia horarios de menor demanda, en lugar de acometer directamente costosas ampliaciones de infraestructura. La norma también plantea revisar determinados rendimientos de las inversiones eléctricas y explorar alternativas de financiación más económicas.
Kat Lockwood, directora ejecutiva de The Climate Center, valoró positivamente las tres iniciativas: "Estas leyes no sólo proporcionan alivio a los californianos que luchan contra las elevadas facturas eléctricas, sino que también sientan las bases para avanzar en materia climática y de asequibilidad".