Dos plataformas de 500 kW con paneles solares hacen que Valencia sea pionera con esta instalación fotovoltaica flotante de España

El puerto de Valencia prueba una tecnología con paneles bifaciales, electrónica española y almacenamiento mediante baterías.

primera planta marina fotovoltaica espana valencia
El proyecto puede alcanzar 1 MW cuando esté completado.
15/10/2026 11:00
Actualizado a 15/10/2026 11:00
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España está probando una nueva forma de producir energía solar sin consumir más suelo: colocar los paneles directamente sobre el agua. En el puerto de Valencia avanza un proyecto fotovoltaico marino formado por dos unidades flotantes de 500 kW que, una vez completadas, alcanzarán conjuntamente 1 MW. La primera plataforma, denominada Paiporta, incorpora 600 paneles solares bifaciales y equipos eléctricos desarrollados para trabajar en un entorno marítimo. El proyecto también integra almacenamiento mediante baterías para alimentar determinados servicios cuando la producción fotovoltaica resulte insuficiente.

La iniciativa cuenta con participación de Salicru, compañía española especializada en electrónica de potencia, que aporta parte de la tecnología necesaria para transformar y gestionar la electricidad generada por los paneles. Y se habla de la primera instalación de este tipo porque estamos ante un fase precomercial.

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El proyecto ya va más allá de una etapa experimental.

El proyecto resulta especialmente interesante porque lleva la fotovoltaica a un entorno mucho más exigente que un tejado o una planta solar terrestre.

Dos plataformas para alcanzar 1 MW

El diseño contempla dos unidades flotantes de 500 kW cada una, con una potencia conjunta prevista de 1 MW. La primera recibe el nombre de Paiporta y utiliza 600 paneles solares bifaciales, capaces de aprovechar tanto la radiación que incide directamente sobre su cara frontal como parte de la luz reflejada que llega a la parte posterior del módulo.

Salicru participa mediante inversores solares de 100 kW, encargados de transformar la corriente continua producida por los paneles en electricidad utilizable por la instalación.

Además, el proyecto dispone de un sistema híbrido vinculado a baterías. El almacenamiento permite mantener determinados consumos auxiliares incluso en momentos en los que la generación solar disminuye o desaparece.

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La baterías de almacenamiento son clave.

No obstante, hay que diferenciar la potencia objetivo del proyecto de su situación actual: el MW corresponde al conjunto previsto de las dos plataformas y no significa que exista ya una instalación comercial de 1 MW completamente terminada y operativa.

Producir electricidad sin ocupar más suelo

Una de las grandes ventajas potenciales de la fotovoltaica flotante está precisamente en el espacio. España dispone de una enorme capacidad solar, pero las grandes instalaciones terrestres necesitan superficies considerables y pueden entrar en competencia con otros usos del territorio.

Puertos, embalses y determinadas superficies acuáticas abren otra posibilidad: producir electricidad aprovechando zonas que ya tienen un uso industrial o energético.

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La empresa española Salicru participa en el proyecto.

En un puerto, además, la generación puede situarse cerca de consumidores eléctricos importantes. Grúas, edificios, instalaciones logísticas e incluso futuros sistemas de recarga para embarcaciones electrificadas pueden incrementar considerablemente la demanda energética de estas infraestructuras.

El mar también complica mucho la instalación

Colocar paneles solares sobre el agua no significa simplemente trasladar una instalación terrestre a una plataforma flotante. El entorno marino obliga a afrontar corrosión, humedad, oleaje, viento, movimientos continuos y mayores dificultades de mantenimiento, además de exigir conexiones eléctricas diseñadas específicamente para esas condiciones.

Precisamente por eso, el proyecto valenciano tiene interés más allá de su MW de potencia. Si estas soluciones consiguen demostrar fiabilidad y costes razonables, los puertos podrían convertirse en un nuevo espacio para desplegar renovables sin ocupar terreno adicional. Valencia será una de las instalaciones españolas que ayudarán a comprobar hasta dónde puede llegar esa idea.