Europa acaba de poner en funcionamiento una infraestructura que llevaba años preparando. El proyecto Greensand, liderado por INEOS Energy junto a Harbour Energy y el fondo estatal danés Nordsøfonden, ha comenzado su fase comercial en el mar del Norte y se convierte en el primer emplazamiento de almacenamiento permanente de CO2 a gran escala de la Unión Europea.
La instalación se encuentra en el antiguo yacimiento petrolífero Nini West, a unos 250 kilómetros de la costa de Dinamarca y aproximadamente 1.800 metros por debajo del lecho marino. En su primera fase podrá almacenar hasta 400.000 toneladas de CO2 al año, aunque el proyecto ha sido diseñado para crecer hasta una capacidad potencial de entre 4 y 8 millones de toneladas anuales.

El CO2 viaja por carretera y barco antes de quedar enterrado
El funcionamiento de Greensand comienza lejos del mar. En esta primera etapa, el CO2 procederá principalmente de plantas danesas de biometano. Allí se captura y se licua antes de ser transportado por carretera hasta una terminal específica en el puerto de Esbjerg.
Desde ese punto, el CO2 se carga en el Carbon Destroyer 1, presentado por INEOS como el primer buque de la UE construido específicamente para transportar CO2. El barco lleva el gas licuado hasta la plataforma offshore, desde donde se inyecta en las formaciones geológicas del antiguo yacimiento Nini West para quedar almacenado de forma permanente.
La inauguración oficial contó con la presencia del rey Federico X de Dinamarca, el presidente de INEOS, Jim Ratcliffe, y el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen. Para la compañía, la entrada en operación supone pasar de años de pruebas y planificación a una cadena comercial completa de captura, transporte y almacenamiento.

Ratcliffe defendió durante la apertura que Europa necesita reducir emisiones sin expulsar su industria. Según el presidente de INEOS, Greensand demuestra que el almacenamiento de carbono ya puede funcionar como una actividad comercial y no únicamente como un proyecto experimental.
De 400.000 a 8 millones de toneladas de CO2
La escala inicial es relativamente contenida frente a las emisiones totales europeas, pero la clave está en la capacidad de crecimiento. Greensand arranca con hasta 400.000 toneladas anuales, aunque INEOS plantea elevar la cifra hasta 4-8 millones de toneladas al año a medida que aumente la demanda y se incorporen nuevos clientes industriales.
El proyecto parte además de una experiencia previa. En marzo de 2023, Greensand realizó la que sus promotores describieron como la primera inyección transfronteriza de CO2 offshore del mundo, demostrando la cadena completa desde la captura hasta el almacenamiento submarino. Esa fase piloto sirvió de base para la instalación comercial que ahora entra en funcionamiento.

La Comisión Europea considera el almacenamiento geológico de carbono una de las herramientas necesarias para reducir las emisiones de industrias difíciles de electrificar, como el cemento, el acero o determinados procesos químicos. La propia Comisión calcula que la UE necesitará alrededor de 250 millones de toneladas anuales de capacidad de almacenamiento en 2040 para cumplir sus objetivos climáticos.
Greensand no será, por tanto, una solución única, sino una de las primeras piezas de una infraestructura europea que todavía debe crecer enormemente. En paralelo hay proyectos similares en Noruega, Países Bajos, Grecia y Reino Unido, aunque el emplazamiento danés es el primero de la UE en entrar en operación comercial a gran escala.