Híbridos y Eléctricos

EN ESTADOS UNIDOS

Este Tesla Model X se quemó sobre un lago helado, y dos años después ya sabemos qué pasó

Un método de burla del sistema de pago de Tesla, una estafa al seguro y un Tesla Model X calcinado sobre la superficie de un lago helado son los principales ingredientes de un culebrón que se acerca a su fin.

El Tesla Model X en cuestión.
El Tesla Model X en cuestión.

El suceso del que se hacen eco en Electrek es lo que se puede calificar como una misteriosa historia cuyo final (a falta de una resolución final del caso) ha trascendido con una, sin duda, curiosa acusación por parte de las autoridades hacia el presunto autor. Y es que hace dos años, sorprendentemente, un Tesla Model X apareció sobre la superficie de un lago helado completamente calcinado, y más de dos años después las autoridades que han estudiado el caso han sabido dar respuesta a este suceso.

Los hechos se remontan a, más concretamente, el 8 de febrero de 2019, cuando el usuario de otro Tesla dilucidó en la distancia una brillante luz sobre la superficie del Lago Champlain, sito el el distrito de Vermont, en Estados Unidos. Tras una llamada al servicio de emergencias, con su telescopio en la distancia pudo ver que se trataba, aparentemente, de un Tesla Model X que sucumbía bajo las llamas de un fuego que tan sólo perdonaba a los aceros reforzados del chasis del SUV y que poco más queda visible de él que acreditara que se trataba de un Tesla (ignorando las llantas).

Ahora, más de dos más tarde Electrek ha dado con la acusación formal de las autoridades hacia el autor, del caso y ha hecho público que la persona supuestamente autora del suceso es Michael A. González (un varón de 32 años de la ciudad de Colchester, en Vermont) y contra el que la  Oficina del Fiscal de los Estados Unidos ya ha presentado los pertinentes cargos. Cuando se supo del suceso, la teoría más sonada según la fuente de estas líneas apuntaba a una posible estafa hacia la aseguradora. Una teoría que ha resultado ir no demasiado mal encaminada.

Según la acusación presentaban por la mencionada autoridad, entre El Servicio Secreto de los Estados Unidos y el Departamento de Vehículos Motorizados de Vermont revelaron que González burló el sistema de pagos de Tesla para comprar sus coches y tomar posesión de ellos sin tener que materializar el pago final. No acababa ahí la treta, ya que más tarde procedía a la venta de estos coches tanto a particulares como a negocios de compra y venta de vehículos.

Reza en la acusación presentada contra el presunto autor: "Según la acusación presentada en el caso, entre septiembre de 2018 y enero de 2021, González obtuvo cinco vehículos Tesla por un valor total de aproximado de 607.000 dólares de distintos concesionarios de Nueva Jersey, Nueva York, Massachusetts y Florida. Para cada vehículo, González hizo un pago inicial de aproximadamente 2.500 dólares y luego organizó transferencias electrónicas de fondos para cubrir el saldo del precio del vehículo desde cuentas con fondos insuficientes o de cuentas ficticias. González recibió los vehículos de Tesla antes de que Tesla descubriera que no había completado los pagos finales. González vendió o intentó revender cuatro de los cinco vehículos".

Tesla Model X de 2017.

Tesla Model X de 2017.

¿Y qué tiene que ver con ello el Tesla Model X que toma el protagonismo en el titular de este artículo? Que el coche que acabó ardiendo sobre la superficie helada del Lago Champlain fue el último Tesla que obtuvo mediante este fraudulento proceso.

Para poder tomar posesión física de este Tesla Model X el presunto autor hizo uso de una dirección y una licencia de conducir de Florida, sin tener que desembolsar los 152.663 dólares que costaba. Aunque llegó a recogerlo en una tienda de Tesla en Tampa, la misma nunca llegó a traspasarle la propiedad formalmente puesto que ésta sí esperó a recibir el pago. Un pago que obviamente nunca recibió.

Al no estar legalmente bajo su nombre, el presunto estafador no podía proceder a su vente, por lo que optó por indenciarlo sobre la superficie del lago esperando probablemente a que la superficie del mismo se fundiera con la misma facilidad que el metal del Model X, pero el frío y la rápida intervención de los bomberos echaron abajo su plan.

González, no obstante, ha alegado que se encontraba practicando la pesca sobre el lago y que el coche se prendió en llamas por sí sólo. Bien es cierto que en la acusación no se menciona explícitamente que el presunto estafador, pero sí que luego intentó cobrar el importe del coche a través de su aseguradora. Ahora se enfrenta a una pena de prisión de hasta diez años por cada coche que ha estafado a Tesla.

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