Que el transporte pesado por carretera en Europa se pase a las cero emisiones es algo que no depende tanto de los fabricantes de camiones eléctricos como de que haya una infraestructura de recarga en condiciones que les permita recorrer el continente sin problemas. Desde la Unión Europea parecen haberse dado cuenta de ello y, por eso, prepara un refuerzo de las ayudas destinadas a desplegar infraestructura de recarga para camiones eléctricos y autobuses.
La Comisión Europea prevé dar prioridad a los vehículos pesados dentro de los fondos del Connecting Europe Facility (CEF) y del Alternative Fuels Infrastructure Facility (AFIF), en un momento en el que el desarrollo de la red se enfrenta tanto a las limitaciones de la infraestructura eléctrica como a la dificultad para atraer inversión privada.

El parque de camiones eléctricos aumenta más rápido que la red
El problema no se limita a aumentar el número de cargadores, si no a que estos sean los adecuados para los vehículos pesados, que necesitan instalaciones con mucha más potencia que los turismos y, en el transporte de larga distancia, deben poder recargar en los principales corredores europeos sin alterar los tiempos de operación de las flotas. La Comisión calcula que actualmente circulan por la Unión Europea cerca de 40.000 camiones eléctricos de batería y prevé que la cifra alcance entre 45.000 y 50.000 unidades al cierre de 2026. Para 2030, la previsión asciende a casi 400.000 vehículos pesados de cero emisiones.
La cuestión es que la infraestructura pública todavía está muy por detrás de esa evolución y no está siguiendo el ritmo. En la actualidad existen alrededor de 3.000 puntos de recarga de acceso público adecuados para camiones eléctricos, aproximadamente un 60 % más que un año antes, pero el crecimiento de la red tendrá que acelerarse durante los próximos años para evitar que la disponibilidad de recarga se convierta en uno de los principales obstáculos para la electrificación del transporte de mercancías.
Además, las necesidades de recarga no estarán distribuidas de manera uniforme por el territorio, sino que una parte muy importante de la demanda se concentrará en un número reducido de emplazamientos, como son los principales corredores, los centros logísticos, intersecciones de autopistas y zonas industriales. Hasta tal punto es así que, en algunos países, apenas un 10 % de las ubicaciones analizadas podría concentrar entre el 60 % y el 90 % de la demanda de recarga.
La necesidad de contar con potencias de carga superiores
Esto es algo que tendrá consecuencias directas sobre la red eléctrica, porque los emplazamientos con mayor demanda podrían necesitar potencias punta de entre 20 y 50 MW. No es una cifra que se alcance con facilidad, lo que significa que construir una estación para camiones no consiste únicamente en instalar cargadores, sino también en garantizar con suficiente antelación conexiones eléctricas de gran capacidad.
Por tanto, la demanda energética crecerá de forma paralela a la red y al parque, con las previsiones apuntando a que la electricidad destinada a recargar camiones eléctricos en Europa podría alcanzar alrededor de 100 TWh anuales en 2035 y unos 200 TWh en 2045. La mayor parte de las recargas, más del 70-80 %, seguiría realizándose en las bases de las empresas, aunque las estaciones públicas tendrán un papel esencial en las rutas de larga distancia.
La UE ya ha destinado alrededor de 1.000 millones de euros desde 2024 a la descarbonización de diferentes modos de transporte, de los que aproximadamente la mitad se ha dirigido a la electrificación del transporte pesado. El nuevo planteamiento pretende concentrar una mayor proporción de los instrumentos CEF y AFIF en los puntos donde la inversión presenta mayores riesgos y donde la demanda futura está más clara. Entre las alternativas analizadas también figura apoyar económicamente el coste de la recarga de las empresas de transporte mediante acuerdos de suministro a largo plazo, en lugar de limitar las ayudas a la construcción de las estaciones.
Paralelamente, la Comisión está impulsando corredores específicos para camiones de cero emisiones con el programa Clean Transport Corridor, que ya contempla al menos 400 emplazamientos de recarga para camiones y más de 2.900 puntos en dos grandes corredores europeos, con la intención de extender posteriormente el modelo al conjunto de las principales rutas de mercancías.

